Violencia en Guayaquil
El centro de Guayaquil ya no se habita: el abandono lo dejó en manos del miedo
La serie de asesinatos en el corazón de Guayaquil dejan víctimas, vacían calles y expulsan a residentes. Las familias exigen respuestas al Concejo Cantonal

Rutina. Quienes viven en el centro afirman que el miedo ha limitado el uso de espacios públicos y alterado la dinámica del sector. Reinan las penumbras.
Los puntos claves
- En pocas semanas, el centro de Guayaquil ha registrado una serie de asesinatos y ataques armados en zonas de alto tránsito comercial.
- Residentes y comerciantes afirman que el miedo ha desplazado la vida urbana y que “ya no se puede habitar el centro como antes”.
- Residentes aseguran que el miedo los está “sacando poco a poco” del centro, al volver insostenible la vida cotidiana.
El centro de Guayaquil atraviesa uno de sus momentos más críticos en materia de seguridad. En apenas semanas, una sucesión de asesinatos, ataques armados y hechos violentos han convertido a esta zona, históricamente comercial y de alto tránsito, en un espacio marcado por el miedo.
El caso más reciente ocurrió la noche del 9 de junio, cuando dos adolescentes de 14 y 17 años fueron asesinados a tiros en la intersección de la avenida del Ejército y la calle Cuenca. Apenas un día antes, en la misma zona céntrica, se registró una balacera dentro de una heladería que dejó un extranjero fallecido y dos personas heridas, reforzando la sensación de una escalada de violencia.
Guayaquil
Un hombre resultó herido tras ser atacado a tiros en el centro de Guayaquil
Diego Alfonso Alvarado Franco
Como ha venido publicando EXPRESO, el centro arrastra una cadena de hechos que han ido consolidando un escenario de inseguridad persistente. En marzo, un hombre fue asesinado en plena avenida 9 de Octubre. Semanas después, otro ataque armado en la avenida Malecón dejó un fallecido y tres heridos. A esto se suma un hecho aún más violento en Ayacucho y Los Ríos, donde tres personas fueron asesinadas dentro de un vehículo en un ataque que dejó más de 90 indicios balísticos.
Ya no vivo en el centro, lo dejé hace un mes, luego de 40 años. Tenía pánico. Ese centro no era mi hogar.

La ciudadanía sueña con tener un centro habitable y amigable: libre de inseguridad, con vida, iluminación y arte. Hoy sobra el miedo, la insalubridad y los grafitis, alegan.
“En el centro ya no se puede ni respirar”: el miedo como rutina diaria
“Ese día nos llenamos de terror. Fueron muchísimos disparos, pero lamentablemente no los únicos. Vivimos en guerra y nadie hace nada. Hoy estamos peor. Sentimos pánico todo el tiempo”, relató a EXPRESO la residente y comerciante Fanny Gándara, quien afirma que incluso ha dejado de ir hasta la Catedral por temor. “En el centro ya no se puede ni respirar”, se quejó.
La academia, urbanistas, ustedes, desde EXPRESO, han lanzado una serie de ideas para rescatar al centro desde hace años, y todos lo agradecen y valoran, menos las autoridades. Ellos miran hacia otro lado cuando se habla de estar iniciativas.
Según relata, hechos recientes como asesinatos en Puerto Santa Ana o en las calles Esmeraldas y Pedro Pablo Gómez han reforzado la percepción de que “ya no hay zonas seguras, ni una”.

Impacto. Mientras otras ciudades de la región revitalizan sus centros, residentes lamentan que Guayaquil siga perdiendo habitantes, turistas y vida urbana.
“Aquí ha habido explosiones, hay robos y miedo, muchísimo miedo. ¿Cómo seguir en pie así? Es difícil. Venir a trabajar y habitar el centro es cada vez más complejo”, agregó, apuntando a una rutina que, dice, se sostiene más por necesidad.
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Juan Ponce Merchán
Un centro que antes se caminaba y hoy se evita
Richard Moreno, residente de la avenida Malecón desde hace más de 30 años, describe un cambio profundo en la vida urbana del sector. “Antes se podía caminar con normalidad por la 9 de Octubre, la regenerada calle Panamá o el propio malecón. Hoy todo eso se ha perdido. Son espacios que deberían ser turísticos y de encuentro, pero están marcados por el miedo”, expresó.
“El centro entero está marcado por el miedo. La gente ya no los recorre ni los habita”, añadió. “Ya no podemos apropiarnos del espacio público porque es inseguro, está prácticamente muerto”.
A esta percepción se suman denuncias sobre robos a conductores y consumo de drogas en espacios como el parque Centenario y sus alrededores, una problemática que no ha sido frenada aun cuando existe una Estación de Acción Segura en el sector.

A lo largo de este año, el centro de Guayaquil ha sido escenario de diversos hechos delictivos.
“Nos están expulsando”: el declive de la vida urbana
“Me apena tanto vivir el declive de esta zona, histórica para la ciudad. Me indigna que no sea prioridad”, señaló la docente Judith Alvarado, residente de la calle Loja. “Me lastima ver cómo la zona se va sepultando… que no tomen en cuenta ninguna solución. Que lo hagan todo a su manera. Y mal”.
Alvarado, al igual que otros residentes, ha exigido mayor presencia policial y estrategias efectivas para recuperar el control del espacio público. Sin embargo, afirma que la respuesta no llega.
Guayaquil
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Freddy Josue Andrade Andrade
La inseguridad también empieza a impactar la vida social y la vocación turística del centro. Algunos residentes, que antes defendían vivir en la zona, ahora consideran mudarse hacia el norte u otros puntos de la ciudad.
“Yo veo cómo es el centro en otras ciudades… aquí lo que tenemos es una muerte tras otra”, cuestionó Tatiana Santiestevan.
“Siempre me he sentido orgullosa del centro, pero ya no puedo más con tanta inseguridad”, agregó Pamela Jiménez.
“Antes el centro era sinónimo de trabajo y encuentro. Hoy la gente vive con miedo… y uno termina acostumbrándose a eso”, admitió Doménica Flores.

Moradores aseguran que la inseguridad ha cambiado la forma de vivir, trabajar y transitar por el corazón de la ciudad.
Ni la vista al río pudo retenerme. Fui testigo de dos crímenes y mi salud se deterioró. La violencia me expulsó del centro.
Sin respuesta oficial clara sobre la crisis de seguridad
Frente a esta espiral de violencia, EXPRESO solicitó una entrevista a la Policía Nacional para conocer cifras de asesinatos, robos y extorsiones en el sector, además de detalles sobre operativos y estrategias aplicadas. También se pidió información sobre la evolución de los delitos frente al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se confirmó la asignación de la entrevista solicitada. Desde el departamento de comunicación del distrito 9 de Octubre se informó que el procedimiento fue realizado.