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“Cuando ellos se rebajan, nosotros preferimos elevarnos”
Sabia recomendación de Michelle Obama a Hillary Clinton para el segundo debate presidencial: ponerse a buen recaudo del fango donde brilla su oponente. Donald Trump y Rafael Correa tienen algo en común: les encanta lucir arrogantes y proferir comentarios sexistas.
Frases como “gordita horrorosa”, “que mejor hable de maquillaje en lugar de economía”, “grupo de neuróticas”, etc., parecen normales pero no lo son, aun cobijadas bajo el paraguas de “la majestad del poder”. Por cierto, el término ‘neuróticas’ identifica a personas con inestabilidad emocional. En ese campo mejor no lanzar la primera piedra. Todos recordamos ese feo episodio en la casa presidencial de jóvenes estudiantes, mujeres incluidas, repitiendo a coro con Correa “Que se vayan a la casa de la...”. ¿A alguien le pareció gracioso?
La vulgaridad no es la solución para lucir auténticos y evitar eufemismos. La búsqueda del macho alfa para que dirija a la tribu es un rezago atávico que no tiene cabida en la sociedad contemporánea.
Trump será castigado por los electores norteamericanos, pese a pedir disculpas. Correa será recordado por los frecuentes exabruptos y por ratificar sus insultos. En las próximas elecciones sigamos la recomendación de Michelle Obama y elijamos a quien refleje nuestras cualidades en lugar de nuestros defectos.
Hugo Romo Castillo