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Las inversiones son pocas y pequenas en El Astillero
En el lugar donde alguna vez el empresario Carlos Rites Icaza fundó Jabonería Guayaquil, en la calle Chimborazo, entre Camilo Destruge y García Goyena, se levanta un estructura de hormigón de media cuadra. El proyecto es precisamente una de las inversi

En el lugar donde alguna vez el empresario Carlos Rites Icaza fundó Jabonería Guayaquil, en la calle Chimborazo, entre Camilo Destruge y García Goyena, se levanta un estructura de hormigón de media cuadra. El proyecto es precisamente una de las inversiones privadas más fuertes que se ha hecho en el sector.
Otras son las que ejecutó Rolando Campuzano, cuando durante 14 meses restauró un edificio patrimonial y lo convirtió en el centro de eventos y convenciones Olguita, que abrió en abril de 2014.
“Es gente que cree en el sector”, dice el guayaquileño Luis Sampin Carpio, quien también se suma a los pequeños empresarios que se han instalado con sus negocios en el barrio del Astillero.
En su caso, levanta otro centro de convenciones, en la intersección de las calles Chile y García Goyena, diagonal al negocio de Campuzano.
Profiestas Internacionales nació hace 15 años, dice Sampin, en esta parte de la ciudad. Él encontró ciertas ventajas en el barrio: los bajos costos de los alquileres, está justo en el centro de la ciudad, encontró un edificio en venta junto a sus actuales oficinas.
“Quise alquilar otra oficina en el sector de El Dorado, en la vía Samborondón, pero me pedían 5.000 mensuales. Acá solo pago 500”, dice este empresario, que analiza las inversiones que se dan en el sector, donde además se construye un hotel de tres plantas, que será inaugurado el próximo año.
Pero aún son pocas las inversiones que se ejecutan en el sector, asegura Rolando Campuzano, quien cree que el barrio es un área potencial que con un poco de impulso podría convertirse en un importante lugar turístico para la ciudad.
En los terrenos y casas desocupados podrían gestarse proyectos interesantes, dice el empresario, quien menciona el caso del castillo Espronceda, del Municipio, una obra que está paralizada.
Entre un proyecto y lo ejecutado
El Gobierno anunció en el 2014 la construcción de una extensión del malecón del río que le devolvería la vida al viejo barrio del Astillero. La obra se extendería a lo largo de 1,7 kilómetros, pero el anuncio solo quedó en eso. A fines del año pasado la versión oficial que se publicó es que fue difícil cumplir porque debían expropiarse los terrenos y los dueños subieron el precio de los predios. Lo que sí ejecutó el Gobierno es el parque lineal que conecta Guayaquil con la isla Santay, y está a la altura de la calle El Oro.
Por parte del Municipio, además de la biblioteca que proyectó habilitar en el castillo Espronceda, lo cual no se ha ejecutado y lleva ya más de seis años, el barrio se ha beneficiado por la regeneración urbana de sus calles y avenidas. A esto se suma que por dos de sus arterias cruza una de las líneas de la Metrovía. Para Felipe Huerta, un exfuncionario municipal, el servicio de transporte masivo, sí generó un efecto negativo en el barrio. Mencionó a los que se ubican del lado de la avenida Eloy Alfaro.
Las inversiones
Entre obras
Solo entre el hotel y los dos centros de eventos ubicados en un tramo del barrio del Astillero se han invertido cerca de dos millones de dólares. Una cuarta obra ocupa media manzana. La inversión sería superior.
Un hotel
El proyecto se lo ejecuta en la esquina noreste de Chimborazo y Colombia. El edificio tendrá tres plantas y contará con 34 habitaciones. Ocupa una implantación de 480 metros cuadrados. Abrirá el 2018.