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La inseguridad hastia al parque Puerto Lisa
4 guardias custodian (en dos turnos) el parque, dividido entre el Municipio y Siglo XXI.

A ‘cuatro ojos’. Así permanece Juan Valle cada vez que visita el parque Puerto Lisa, uno de los sitios turísticos dentro de Guayaquil.
Mientras observa a su nieta disfrutar de la piscina instalada por el lado de la calle Venezuela, el sexagenario también está ‘once’ (alerta) a sus costados, por la inseguridad que se experimenta en el sitio.
A la presencia de consumidores de drogas que se han apoderado de una parte de la arboleda (por el lado de la calle Bolivia), Valle cuenta lo peligroso que se ha vuelto el lugar por la presencia de delincuentes juveniles, que pasan a toda hora ‘ojeando’ a quienes tienen teléfonos celulares. Para muestra las siguientes historias.
A las diez de la mañana del 30 de marzo, Valle fue testigo del robo de un celular a una adolescente que estaba cerca de la piscina. “La chica estaba sentada cuando un muchacho patucho le quitó el aparato”, recordó el hombre sin quitarle la vista a su nieta.
Cerca de las 18:30 del domingo 12 de marzo, ‘Katty’ (nombre protegido) acudió al sitio para ejercitarse.
El lugar lucía lleno. La mujer, de 41 años, se encontraba acompañada de su padre, un hombre de 80 años, supuestamente, en la zona segura (del lado de la calle Venezuela, cerca de los juegos acuáticos). Afuera estaba estacionado un carro de la Policía.
‘Katty’ sacó el celular para tomar unas fotografías, pero luego de guardarlo en una pequeña bolsa, dos delincuentes que no llegaban ni a la mayoría de edad la amenazaron con dispararle si no entregaba el bolso. “Al no ver armas, aferré el bolso a mi cuerpo mientras ellos intentaban quitármelo. Un tercer delincuente se dirigía hacia mí, y mi padre intentó detenerlo... Al verme rodeada y al darme cuenta de que nadie hacía nada, entregué el bolso”, contó nerviosa.
Los delincuentes -uno de ellos hasta ‘pintero’- corrieron y saltaron las rejas por el lado de la calle Bolivia, ante apenas una voz que decía: ¡cójanlos! En ese momento ya no estaba el carro de la Policía.
Unos meses antes de lo ocurrido a ‘Katty’, una madre que iba con su hija de 6 años también fue abordada, al parecer, por los mismos delincuentes según la descripción, quienes le arrebataron el celular.
Su esposo cuenta que la niña quedó nerviosa y se altera ante cualquier persona que se le acerca. Ya no quiso volver al parque.
Un hecho similar le ocurrió a ‘Mariano’, a las 18:00 del 24 de marzo. Llegó al parque con su hija de 9 años. Se sentó en una de las bancas a mirarla, pasaron unos minutos y entró una llamada a su celular.
Una vez que cerró se quedó con el móvil en la mano. De pronto, un sujeto lo rodeó por detrás, otro se colocó junto a él y un tercero se puso delante. Este último trató de arrancharle el teléfono, pero la víctima se sacó el cinturón. Los delincuentes, no mayores de 18 años, se asustaron y huyeron. Nunca aparecieron ni los policías ni los guardias del parque, asegura ‘Mariano’.
Miguel Alvarado, quien acude todas las mañanas a ejercitarse en el sitio, cree que la Policía debería ingresar al parque o instalar un PAI (Puesto de Auxilio Inmediato) porque los delincuentes no ‘respetan’ a los guardias. “Te roban delante de ellos”, asegura.