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Hora de concertacion nacional
Sin ánimo de propiciar una visión catastrofista de la situación, y precisamente porque aún cabe conservar optimismo sobre el futuro del Ecuador, no es posible desconocer la magnitud de las diversas crisis que afectan a la República.
Hacer el inventario podría parecer el producto de un grave masoquismo pero, aunque sea mentalmente es imprescindible para que, mensurando la magnitud de los agravios, resulte viable trabajar atinadamente en su solución.
Sin duda, el primer paso para curar un mal es aceptar que dicho mal existe.
En efecto, siempre se debe partir del diagnóstico, sin olvidar que el objetivo de este es proceder con certeza a la aplicación del plan terapeútico. En llevar adelante dicho plan el Gobierno está fallando clamorosamente.
Lejos de los intríngulis del poder es imposible conocer las razones para que no ocurra la toma de las medidas que imperativamente deben ser puestas en práctica pero, pareciera que profundas razones internas vinculadas a intereses distintos a los del pueblo ecuatoriano, lo impiden.
En esas circunstancias, amerita sugerir al presidente Moreno que tome una decisión vital para superar las actuales crisis y poner al país en marcha hacia un futuro más prometedor que el que ahora se vislumbra. Esa decisión sería la de convocar a los mejores ecuatorianos, prescindiendo de su posición política, a integrar un gabinete de concertación nacional que permita llevar adelante un programa de salvación nacional, sin las interferencias que la lucha política generada por las diversas visiones ideológicas podría significar. Conste que dadas las circunstancias por las que se atraviesa, a nadie se le puede ocurrir que se busquen canonjías al entrar a ser parte del Gobierno nacional. Por el contrario, decidirse a integrar la administración requerirá de gran voluntad de sacrificio y será muestra de un enorme patriotismo; y son precisamente esas virtudes: patriotismo y capacidad de sacrificio, las requeridas para enfrentar los tiempos oscuros que se viven. Tal cual enseñaba Martí: “la patria es ara, no pedestal”.
Los ecuatorianos han probado estar dispuestos a los mayores esfuerzos cuando es necesario superar periodos de tormenta.
Manteniendo viva la templanza de Eloy Alfaro: la hora más negra de la historia es la más próxima a la aurora. Presidente, usted decide.