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Fundacion Nukanchik: la danza como identidad
Bajo este contexto, junto al maestro de danza Freddy López y con el auspicio del Ministerio de Cultura y la Universidad Nacional de Chimborazo, el año anterior crearon tres obras bajo el título ‘Danza en la Interculturalidad’.

La Fundación Cultural Ñukanchik Ecuador, con sede en Riobamba, lleva 11 años difundiendo la danza ecuatoriana a nivel local, nacional e internacional. Hoy, cerca de cumplir un año más de existencia, su director Juan Huaraca, le apuesta a una nueva faceta: la fusión entre la danza tradicional y la contemporánea.
La razón, según Huaraca, es que creemos que la interculturalidad es solamente la relación entre la cultura andina y mestiza y, esto va más allá. “¿Por qué no hablar de las culturas urbanas y de lo que dejamos las presentes generaciones? También somos parte de la interculturalidad. Afianzamos nuestras raíces pero también entregamos nuestra contribución para la posteridad”, explica.
Bajo este contexto, junto al maestro de danza Freddy López y con el auspicio del Ministerio de Cultura y la Universidad Nacional de Chimborazo, el año anterior crearon tres obras bajo el título ‘Danza en la Interculturalidad’. La fecha de estreno fue el pasado 12 de octubre. ¿La razón? Desde el 2011, en la misma fecha, Ecuador celebra el Día de la Plurinacionalidad y la Interculturalidad como una forma de reivindicar los derechos de los pueblos y nacionalidades que habitan el país.
‘Cosiendo recuerdos por pedazos’, fue una de las obras y trató sobre el pasillo con ayuda de la danza no contemporánea. Otra fue ‘Los chagras’, la cual presentó un homenaje a los indígenas que viven en los páramos, con sus costumbres ancestrales y la influencia de la colonización. Mientras que la obra principal: ‘Del barro al maíz’, dio lugar a un homenaje a los pueblos andinos que viven de la agricultura y especialmente de su fuente principal de alimentación, el ‘gran dorado’, como se conocía en la antigüedad al maíz.
López, destacado coreógrafo que laboró 25 años como bailarín y fue maestro del Ballet Ecuatoriano de Cámara, destaca que estas expresiones culturales son una forma de no dejar morir nuestras raíces, porque a su criterio, Ecuador va a pasos agigantados hacia otras culturas que no le competen.
“Cada vez existen más jóvenes que no degustan nuestros platos típicos y no valoran nuestra música... Pasa también con la vestimenta”, menciona. Por eso, considera que los artistas deben hurgar dentro de la historia y crear conciencia entre los jóvenes, para lo cual es fundamental la difusión en colegios y universidades. (F)