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El dilema de los taxis informales en La Joya
Caos. Los taxis informales de La Joya y Villa Club obstaculizan la entrada y salida de las plazas comerciales del entorno. El embrollo es mayor de 17:00 a 20:00.

No están en contra del servicio, pero les molesta que utilicen la vía como parqueadero, circulen en doble columna y con la puerta abierta a la espera del llamado de los pasajeros, o hagan paradas innecesarias para subir o bajarse ‘al vuelo’, y siempre en horas pico en que el área se vuelve caótica.
Nathalia Calero vive hace 4 años en la ciudadela La Joya (km 14 de la avenida León Febres-Cordero), y está cansada -argumenta- de tener que esperar que los taxis que ofrecen el servicio de forma informal al ingreso de la ciudadela (para desplazarlos a sus etapas), obstaculicen el tránsito e incumplan una serie de normas.
Por no tener un lugar definido para aparcar, alrededor de 50 vehículos (entre livianos y furgonetas) se sitúan al costado de la vía o en áreas donde se levantan al menos tres letreros de Prohibido estacionarse, que se divisan a metros de distancia.
“Hacen caso omiso a la señalética porque lamentablemente no les queda de otra”, argumenta Agustina Fajardo, de La Joya y quien a diario, entre las 06:30 y las 08:00 que se dirige al trabajo, debe lidiar con los bocinazos de los conductores y los clientes que incluso se suben en grupos de cuatro y a empujones a los vehículos. Para Fajardo, si bien el gremio ha cubierto la necesidad de desplazarlos, esto teniendo en cuenta que no hay líneas de buses internas, sí ha vuelto más caótico el barrio.
Kléber Murrieta, quien al igual que el resto además de taxista es morador, confirma que el lugar -al igual que en Villa Club, donde hay una flota de otras 40 unidades- permanece congestionado, pero “no necesariamente” por su presencia.
“Si nosotros no movilizamos a la gente, les tocaría entonces caminar. Los vecinos están contentos”. Además, asegura Diógenes Barcia, del gremio, todos (incluidos los de Villa Club) están en proceso de regulación. “Estamos acatando todo. Si tuviéramos un paradero, en efecto, habría más orden, pero nadie nos lo cede. El Municipio de Daule es el encargado. Dicen que es imposible por falta de espacio”, manifiesta.
Andreína Saavedra, de Villa del Rey y a quien en enero uno de los taxistas le chocó tras cometer una imprudencia, considera que si se aplicaran las multas, las faltas serían menos habituales. Personal de la Comisión de Tránsito confirmó que las emiten, sobre todo cuando la contravención es por hacer doble columna.
¿Y qué pasa con las zonas restringidas para aparcarse? Cuando el tránsito está fluido, les permiten estacionarse. Cuando no, vienen las multas. Y con ello el ‘corre corre’ de los autos que salen despavoridos y hasta se esconden en las ciudadelas para evitarlas.
Ayer en una publicación de este Diario Julio Jaramillo, gerente de la Autoridad de Tránsito Mancomunada Centro Guayas EP, confirmó que la cooperativa Lojastrans espera lanzar dos rutas de transporte para brindar el servicio interno en el eje vial que une La Joya, Villa Club y Villa del Rey, donde residen alrededor de 70.000 personas.
Para el funcionario la implementación, además de combatir la informalidad, brindaría un servicio permanente, estable y con tarifa justa. Factores que taxistas como Édison Obando y Geovani Pereira consideran que también ofrecen. “No es que no queramos que se incorporen. El punto es que no nos saquen porque hay espacio para todos”, dice Pereira.
Respecto al tema, hay moradores como Luz Villa que rechazan la idea porque creen que por el tamaño del colectivo, las vías serán más propensas a deteriorarse y contaminarse.
Una solución a largo plazo
Sobre la adecuación de un espacio que sirva de paradero de taxis de forma permanente, Pedro Salazar, alcalde de Daule, explica que una que vez que los vehículos terminen su proceso de regulación, “Tránsito deberá buscar las condiciones adecuadas para que se asiente y den el servicio...”. Mientras tanto por el caos vehicular que se genera, la alcaldía en conjunto con el organismo prevé iniciar una serie de estudios para confirmar qué medida es la más conveniente para aplacar el problema. Estamos trabajando en ello, asegura, “aún resta mucho por hacer”.