La Diablada de Pillaro un evento tradicional

  Actualidad

La Diablada de Pillaro un evento tradicional

En Píllaro, las autoridades y representantes de los diferentes sectores sociales y barriales se reunieron para el primer conversatorio sobre la ‘Diablada Pillareña, Identidad y Esencia Cultural’.

Los atuendos tradicionales de las figuras. Para el evento se cuentan con 14 partidas, se resalta los atuendos de los protagonistas como; ‘el Diablo’, ‘la Guaricha’, ‘el Capariche’ y ‘las Parejas de Línea’.

En Píllaro, las autoridades y representantes de los diferentes sectores sociales y barriales se reunieron para el primer conversatorio sobre la ‘Diablada Pillareña, Identidad y Esencia Cultural’.

Elvia Sarabia, vicealcaldesa, mencionó que ‘la Diablada Pillareña’ es una fiesta importante que trascendió al mundo entero, “ahora estamos fortaleciéndola en conjunto con los actores de las comunidades y parroquias que participan año a año”.

Gilberth Campaña, cabecilla del barrio Tunguipamba, aseguró que esta tradición ancestral la llevan en el corazón, han vivido una evolución y sienten que la tradición se ha fortalecido.

Por su parte, Carlos Velasco, cabecilla del barrio Guanguibana La Paz, describió que la vestimenta del ‘Diablo’ y de los personajes como la ‘Guaricha’, ‘El Capariche’ y ‘la Pareja de Línea’ siempre tienen llamativos colores, no han tenido una regla fija de cómo vestirse “nosotros buscamos los mejores trajes que van de acuerdo con la tradición”, aseguró.

Ángel Velasco, artesano en la elaboración de las máscaras, explicó que “los rasgos de las mascaras de la Diablada Pillareña se mantienen, lo que ha cambiado con el paso del tiempo es la forma cómo se colocan los cuernos de carnero o toro, con alambre, papel y otros elementos. Cada persona pide la creación de un modelo en particular”.

Pedro Reino, historiador de Tungurahua, mencionó que “la Diablada es una joya que aún no está descubierta en su totalidad, hay un imaginario completo tras esta fiesta. Los diablos pillareños son rebeldes, viven la alegría del humanismo terrenal, es una expresión tan rica con un potencial de simbología”.

“La Diablada estuvo por desaparecer y la Municipalidad decidió rescatarla.

Se empezó por la vestimenta, tomamos concejos de nuestros mayores quienes nos compartieron información valiosa, es así que confeccionamos las coronillas, el pantaloncillo y toda la vestimenta tradicional que hoy se la ve fortificada”, resaltó Patricio Guachamín, miembro de la Escuela de Danza Municipal. (F) YIE