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Diario Expreso Ecuador

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Despues del correato

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¿Finalizó el correato? No lo sabemos. Nadie lo puede afirmar. Diez años han dejado, como ningún otro gobierno de los últimos 50 años, muchos hechos que dan cuenta de un accionar que no enriqueció la democracia sino todo lo contrario. Ahí están las pruebas que el país no olvidará en los varios juicios a personas, instituciones, organismos, periodistas, diarios, canales de TV, radios, etc. Y a organizaciones ambientalistas, gremiales (de trabajadores, maestros, profesionales, jubilados, empleados públicos y privados), ONG, investigadores, intelectuales, gente común, etc.

Es el lado oscuro, perverso y siniestro de “la década ganada” para la violación de los derechos humanos y su precarización, el debilitamiento continuo de la democracia, como institución, modo de vida y régimen. Fue la “década perdida” para la ciudadanía por la violencia contra los derechos humanos, civiles, políticos, ideológicos, de pensamiento y expresión, económicos, organizacionales, etc. Y la edición del “diccionario de la infamia y la ofensa” que registra epítetos, adjetivos e insultos, a hombres y mujeres, a organismos, instituciones y dirigentes que desde las sabatinas se publicaban por “radio bemba”.

Los últimos días de la llamada revolución totalitaria contra la ciudadanía dejaron sus huellas en proyectos de leyes. Hoy ya no tiene una tarima pero algunos de sus creyentes repetirán sus visiones y lenguaje. Y no se conformará con estar en soledad y narcisista frente a su Twitter. Querrá hacer más, seguir marcando la agenda social, política y comunicacional del país.

Del Ecuador depende que no sea lo que fue sino mala noticia que se quiere olvidar, de un pasado que se lee como huella, sonido y signo de algo que un gobernante no debe hacer jamás. No se hace política ni se dirige un Estado con resentimientos sociales y expresiones que no justifican los 16 “honoris causa” que le dieron a un PhD en economía, que ha dejado al país más endeudado que ayer. Y con una crisis fiscal inmanejable. Y lo más grave de todo: una ciudadanía e institucionalidad que deberán comenzar a recuperar su buena salud. Ojalá el presidente Moreno se ayude y ayude en esta tarea.

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