Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

Dejo sus huellas tambien en Mexico

Desde que era estudiante, Arnaldo Gálvez Cortés destacaba como alumno y su talento se reafirmó cuando terminó la carrera y recibió el premio Universidad de Guayaquil a la mejor tesis de grado. “La hice sobre fibrosis quística del páncreas. Fui el primero en descubrir esa enfermedad en Guayaquil”, cuenta sobre aquella época.

Después vinieron los logros profesionales. El primero ocurrió casi de inmediato. Ingresó a trabajar como médico de la Comisión de Tránsito, pero a los dos años, cuando pasó por el hospital Alejandro Mann (actual Roberto Gilbert), vio un cartel en el que convocaban a concurso para pediatra. Se inscribió y quedó en primer lugar.

Pero quería ir más allá. Soñaba con estudiar con el exterior. No lo enloquecía Norteamérica ni mucho menos el continente europeo. Quería ir a México, al Hospital Infantil, que en ese entonces era el centro más prestigioso para niños en América Latina.

Consiguió la beca y cuando estaba a punto de irse, el jeep Toyota que iba a vender explotó en una revuelta que hubo por los años 60 frente al Alejandro Mann, en la Casona Universitaria. Nada lo detuvo y viajó. Estuvo en México cuatro años y llegó a ser jefe de residentes. Todo un logro si se considera que no era originario de ese país.

Tuvo oportunidades de quedarse, pero decidió volver a su tierra y nuevamente un cartel le abrió paso a su retorno al hospital Alejandro Mann, donde se quedó por 41 años, convirtiéndose en jefe de sala. Allí fue testigo del traslado y transformación de este centro de salud a lo que hoy se conoce como Roberto Gilbert.

Pero su labor no quedó allí. Formó a varias generaciones en las más de dos décadas que fue profesor principal de la cátedra de Pediatría de la Universidad de Guayaquil. También se desempeñó como director de Tecnología Médica, por 11 años.

Este profesional guayaquileño, reconoce que la Medicina no fue su primera opción. Soñaba con entrar al Ejército, a la Aviación o a la Marina, hasta que un día su padre le sugirió que por su carácter solitario era mejor escoger otra carrera. Fue así como se encaminó hasta la que hoy sigue siendo su pasión. Por eso, por estos días, en los que acaba de celebrar sus Bodas de Oro, se declara un adicto irremediable a su trabajo.