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Del corte al gran reventon
Alrededor de “treinta villas” y numerosas infraestructuras sufrieron desperfectos, que los representantes de las urbanizaciones e Interagua todavía se afanan por cuantificar.

Inundaciones de “hasta 40 centímetros” en algunas casas y veredas; “fugas y reventones” en cañerías generales y secundarias; “fracturas” en válvulas de calefones, inodoros y filtros; muebles y parlantes inservibles; cajuelas de cableado telefónico e internet regadas; fallos posteriores de suministro, que se prolongaron “por dos días” en una urbanización; duchas que “volaron” como morteros; retroexcavadoras y adoquines levantados para subsanar los destrozos...
El pasado viernes en la noche, 40 horas después del último corte, el agua regresó en tromba a cientos de hogares de la vía a la costa. Tal fue su ímpetu que la red de tuberías colapsó, por “un exceso de presión”, en puntos de cinco ciudadelas (Terranostra, Arcadia, Puerto Seymour, Vía al Sol y Porto Alegre). Nunca antes se habían registrado incidentes similares de esa magnitud. Por eso los vecinos definen lo ocurrido como “un desastre”.
Alrededor de “treinta villas” y numerosas infraestructuras sufrieron desperfectos, que los representantes de las urbanizaciones e Interagua todavía se afanan por cuantificar. Los daños también avivaron la furia de los moradores, que desbordan “indignación” e “impotencia”. Ya no saben qué hacer después de haber soportado dieciséis cortes desde enero del año pasado, nueve de ellos para acometer “rehabilitaciones” y siete para “investigaciones” en el acueducto principal.
“Hay mucho malestar. La empresa debe resolver esto ya”, remarca a EXPRESO Ximena Pástor, presidenta de Vía al Sol. “Es tremendo. No solo tenemos que estar sin agua, sino que además nos exponemos a estos percances”, destaca Pedro Guevara, su colega de Terranostra. “Necesitamos una solución definitiva”, apostilla Galo Plúa, líder de Arcadia.
El siniestro múltiple se originó por “una falla” en una válvula reguladora de presión, que se encuentra enfrente del colegio Logos y continúa en proceso de reparación. Así lo indica a este Diario Ilfn Florsheim, gerenta de Comunicación en la concesionaria. No obstante, la portavoz de la entidad recuerda que Interagua no instaló el sistema de agua potable de la zona, que data de 1981.
“Hay que abastecer una cantidad de ciudadelas, para lo cual no fue concebido el acueducto. En 2016, realizamos estudios programados que desgraciadamente no se pueden llevar a cabo sin cortes. Y en este momento se están preparando ya los reportes. Este año se cambiarán tramos del acueducto y se repararán otros”, detalla.
Guillermo Ayala, dirigente de Puerto Seymour, aporta algunos datos más. A la mañana siguiente del suceso, no dudó en desplazarse hasta el lugar donde los técnicos iniciaban entonces los trabajos para arreglar la válvula averiada. Y pudo dialogar con ellos.
“Tenía el diafragma estropeado. Y se trata de una pieza clave, ya que se cierra de forma automática cuando hay mucha presión. Nuestra duda es si resistirá en caso de que vuelva a producirse algo parecido”, precisa.
Desde el viernes, las elucubraciones y la inquietud se habían apoderado de los cinco presidentes. Temían que la empresa se negara a asumir el costo íntegro de los arreglos y del caudal desparramado, además de compensarlos por los muebles que terminaron deteriorados. Ayer comenzaron a recibir las primeras respuestas sobre los reembolsos.
“Estamos levantando información casa por casa para determinar la afectación. No es un tema muy rápido porque hay que ver todos los predios. Pero tenemos un seguro que nos permite cubrir cualquier problema que se registre. Lo que haya que cubrir habrá que cubrirlo. Históricamente, donde ha habido daños a terceros siempre se ha respondido”, asegura Florsheim.
Pero por el camino, algunos líderes comienzan a mostrar síntomas evidentes de hastío. Les agota vivir en una pugna permanente con la concesionaria.
“Estamos muy cansados. En mi ciudadela, por ejemplo, una docena de domicilios se quedó con la presión baja tras haberse arreglado teóricamente el problema. Los operarios tienen que venir de nuevo. Y así estamos, llamada tras llamada. Es un lío”, lamenta Xavier Richards, de Porto Alegre.
Instalar más válvulas reguladoras
En noviembre, Guillermo Ayala, presidente de Puerto Seymour, solicitó a Interagua que colocase una válvula reguladora de presión en el acceso a su ciudadela. Y el pasado lunes, tras los últimos incidentes, volvió a presentar otro reclamo, para el que espera respuesta.
“Veo los problemas, la gente se queja... Esas válvulas son necesarias en todas las urbanizaciones. Quizás así se evitarían estas situaciones”, valora.