SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

El constructor demoledor

Del hombre que puso en jaque al país hay varios vídeos, pero una sola foto. La imagen retrata a José Conceição Dos Santos Filho sonriente y afable, como un padre bonachón.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Del hombre que puso en jaque al país hay varios vídeos, pero una sola foto. La imagen retrata a José Conceição Dos Santos Filho sonriente y afable, como un padre bonachón.

En ella no hay seña de que, dos años después, se convertiría en el principal delator del escándalo Odebrecht, y autor de una bomba que derribó el endeble pedestal donde el gobierno pregonaba la transparencia de sus contrataciones.

Sin embargo, del ingeniero que dirigió la transnacional en el país durante ocho años se conoce poco más que el cargo. A duras penas hay rastro de su vida en Ecuador.

Pero ya convertido en el célebre ‘Cooperador C1’, dejó tras de sí un legado de 10.000 folios que dan cuenta de sobornos, negociados y licitaciones amañadas que, hasta ahora, han dejado seis personas detenidas, un excontralor prófugo y un vicepresidente sin funciones.

En aquella única fotografía, las preocupaciones aún no entraban a la vida de Santos.

Era 2014 y la compañía que representaba florecía. Se traía entre manos enormes contratos: la edificación de dos tramos de la Ruta Viva, la construcción de la hidroeléctrica Manduriacu, del poliducto Pascuales-Cuenca y del acueducto La Esperanza-Refinería del Pacífico.

Un año después, Marcelo Odebrecht fue arrestado por actos de corrupción relacionados a la petrolera brasileña Petrobras, y los problemas comenzaron.

Con Brasil al borde de la hecatombe política, Santos empezó a pensar en cómo se salvaría de la cárcel.

Hasta antes de eso, era un buen tipo. Un hombre que, si las grabaciones de la fiscalía brasileña sirven de guía, disfrutaba viajar y amaba el fútbol. Era carismático, agradable, muy amigo de sus amigos y, eso sí, un mal enemigo.

De eso puede dar fe Gonzalo Rosero, director y propietario de Radio Democracia, quien fue obligado a disculparse a través de una carta con el entonces director por sugerir que hubo irregularidades en la adjudicación de la transnacional al contrato del metro de Quito.

“No comprometeré ni imputaré a Constructora Norberto Odebrecht S. A. ni a ninguno de sus funcionarios en ningún tipo de hechos y/o actos que afecten su imagen, honra e integridad moral...”, expresó el periodista en la misiva.

Pero a la par, con el escándalo tomando proporciones dantescas en su país natal, el ejecutivo había empezado a recolectar documentos para intentar probar que la empresa había vencido licitaciones y logró adelantar pagos por medio de coimas.

No era suficiente. Para que el Ministerio Público de Brasil aceptara su propuesta de delación debía tener pruebas concretas. Entonces, al más puro estilo de Richard Nixon, se armó de una grabadora y empezó la ardua tarea de traicionar a sus amigos íntimos.

Las llamadas eran de lo más normales; cálidos saludos, amables preguntas, minutos comentando el partido más reciente.

“¿Viste cómo perdió Argentina?”, pregunta en una de sus charlas telefónicas. En otra, discute sobre la Eurocopa. Una impávida normalidad para quien luego empieza a hablar de sobornos y de la negociación petrolera.

Había confianza entre el ejecutivo y los lobbistas y funcionarios que se encontraban con él.

“No vengo para molestarte ni presionarte ni nada. Veníamos a hablar de fútbol”, le aseveraba Gustavo Massuh Isaías (hoy detenido) en julio de 2016.

Y si en algo el fútbol se parece a la vida, es que hay que saber cómo colocar el balón. Santos aprendió bien la lección. Armado con las cintas y vídeos que servirían para poner al gobierno de rodillas, el ingeniero abandonó el país semanas después de esa charla y, cuando fue inevitable, se entregó a la justicia brasileña con las pruebas en la mano.

Aún faltaban cinco meses para que el escándalo de los sobornos envolviera a Ecuador. Toque, toque, toque, gol.

La totalidad de las grabaciones del delator no se conoce todavía. Es una caja de Pandora con la tapa entreabierta.

Pese a lo adverso de las circunstancias, es probable que José Conceição dos Santos Filho haya recuperado la lejana sonrisa de la imagen que dejó tras de sí. Por su ayuda, recibió una de las sentencias más bajas del grupo de 77 delatores que se le fueron sumando. Solo cumplirá ocho años de prisión.

Del ahogado, el sombrero

Otros diez funcionarios de la empresa brasilera que trabajaron en Ecuador ofrecieron sus testimonios a cambio de penas reducidas. Luiz Mameri manejó los contratos de la compañía para el trasvae del río Daule al Santa Elena en 1987, y la construcción de la vía Interoceánica Norte en 1996.

Antonio Daiha Blando y Paúl Elie Altit participaron en la edificación de la hidroeléctrica San Francisco; mientras que José Mortani, Fernando Santos Reis, Emyr Diniz Costa y Marco Vasconcelos Cruz, todos delatores, fueron parte de la adjudicación de los documentos para la represa San Francisco, entre otras obras.

Asimismo Paulo Yue, miembro de la división de Transporte de Odebrecht en el país, se sumó a las delaciones, como también lo hicieron Eduardo Mortani y Fernando Fernández.

Resultado

Tras las revelaciones, cinco contratos adjudicados a la transnacional brasilera, por 1.368 millones de dólares, están bajo la investigación de la Fiscalía.

tracking