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El COE activa protocolo para demoler, sin los propietarios
940 órdenes de demolición se han emitido, de las cuales se han ejecutado ya unas 280.

Con o sin llegar a un acuerdo con sus dueños, las viviendas afectadas por el terremoto del pasado 16 de abril, en Manta, se demolerán. La medida fue tomada ayer por el Comité de Operaciones Emergentes (COE), en respuesta al reclamo ciudadano sobre el proceso lento de destrucción de edificaciones riesgosas.
El presidente del COE, Jorge Zambrano, indicó que la medida se debe a que en algunos casos se han estancado por “la falta de decisión” y “la no comparecencia de los propietarios”.
“La medida fue tomada con el propósito de dinamizar el proceso de demoliciones (...), el COE Manta estableció un protocolo para ejecutarlas de manera ágil”, explicó.
Desde ayer aceleraron el trabajo en la llamada ‘zona cero’ en Tarqui, parroquia Eloy Alfaro, centro de la ciudad, Los Esteros, avenida La Cultura, 4 de Noviembre, entre otras.
Franklin Briones, comisario de Construcción, indicó que se han hecho notificaciones escritas y que fueron colocadas en los edificios a demoler; esta medida informativa a los dueños se la hace hasta por tres ocasiones.
“De estas notificaciones ya se realizó la primera este lunes y si no hay respuestas la seguiremos dando dos días más. Si el propietario no comparece para efectuar el trámite correspondiente, se realizará la publicación de prensa en un medio local para que sea de conocimiento masivo; si aún después de esto persiste la falta de comparecencia, el COE Manta, mediante resolución, dispondrá la demolición del inmueble”, indicó Briones.
Para Walter Alarcón, empresario mantense, es necesario resaltar que estas edificaciones, cuyo estado determina que no pueden ser recuperadas, representan un peligro latente para las viviendas circundantes.
“Tenemos vías cerradas, la ciudad es un caos ahora por la cantidad de edificaciones por demoler y esto es perjudicial para la ciudad. Los embotellamientos de carros son latentes día a día; deben dar rápido una solución a esto”, afirmó.
Esperanza Rivera, habitante del barrio Jocay, indicó que la gran cantidad de polvo que se genera al derrumbar las edificaciones ha traído muchos problemas de salud en la ciudadanía. Ante ello, tanqueros de la compañía que realiza los trabajos de demoliciones, tratan de aplacar el problema rociando agua alrededor de las edificaciones a destruir. HLV