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Choferes, la ultima rueda del bus
El tema de la regularización laboral de los profesionales del volante es, pues, un asunto pendiente.

Jueves 1 de septiembre de 2016. Guayaquil amanece con una tarifa de cinco centavos más en el transporte público. Los buses han cambiado su aspecto. Están recién pintados, tienen asientos amarillos para personas con capacidades especiales y ahora los conductores procuran abrir la puerta solo cuando recogen pasajeros.
De 3.200 vehículos que rodaban, solo 2.200 se sometieron a la transformación del servicio urbano, condición ineludible impuesta por la Autoridad de Tránsito Municipal para acceder al descongelamiento de una tarifa que tenía 13 años sin ser modificada.
El camino acelerado hacia el desarrollo, sin embargo, no llega aún a los conductores, que suman un promedio de 3.500 en toda la ciudad, según cifras ofrecidas a este Diario por la Federación de Transportistas Urbanos del Guayas (Fetug), la organización que funge de vocera entre las autoridades y el gremio.
César Carranza, secretario general, reconoce que existe un “desorden” en lo que respecta al pago por el servicio que ofrecen los conductores en las 63 cooperativas que operan alrededor de 150 líneas en la ciudad. “Unos transportistas pagan por porcentaje de pasajes... otros lo hacen por vuelta”, y, como desde que empezó el servicio, casi todos los choferes cobran diaria -y no mensualizada- su remuneración laboral.
Los cinco centavos más que ahora ingresan representan para los 2.300 dueños de buses operativos un promedio de 30 dólares adicionales al día, cifra que destinan -en su mayoría y según un sondeo realizado por EXPRESO- a pagar deudas de hasta 5 mil dólares, que adquirieron para remodelar sus automotores.
En ese marco. Al final de cada jornada, el transportista le entrega el 18 % de lo ganado en el día a su chofer. Es decir, su sueldo siempre dependerá de cuántos pasajeros se suban. En un día bueno, un bus puede tener hasta 700 pasajeros, lo que da un resultado de $ 210. De ese valor, el chofer se lleva $ 37,8, más $ 20 por el subsidio de medios pasajes (que incluyen a estudiantes, personas con capacidades especiales, tercera edad y embarazadas). A este rubro se lo denomina “varios”.
El “varios” fue subsidiado por el Estado desde 2012 hasta 2014. Cada bus recibió $ 350 mensuales en ese periodo; pero el pago cesó a raíz de que el Gobierno entregó la competencia del transporte a los municipios. En Guayaquil, cada transportista se arregla con su trabajador. Según Fetug, hay un acuerdo casi generalizado de $ 15 a $ 25 destinados al conductor por ese tema en cada jornada. El rubro no se modificó con el alza del pasaje.
Aquella situación puede en ocasiones resultar “negativa” para los choferes. Uno de ellos es Rubén Matamoros, de 40 años, conductor de una línea del sur de la ciudad que prefiere no mencionar. Él, que entra a trabajar a las 05:30 y tiene una sola jornada hasta las nueve de la noche, gana un promedio de $ 40 diarios, incluido el rubro “varios”, porque no recibe horas extras y debido a que “hay días en que al bus entran más estudiantes”. Bajo ese escenario, “es inevitable quedar en contra”.
De ahí que algunos conductores procuren llevar más pasajeros civiles, sin que les importe llenar hasta el tope las unidades, y que eviten constantemente embarcar uniformados académicos. Esto aunque la Fetug es clara con el trato al público: “es obligación respetar a cualquier pasajero”.
De la regla a la acción hay un abismo. Lo reconoce Guillermo Armas, gerente de la línea 11. Él mismo tuvo que suspender tres días a uno de los conductores cuando este le cerró la puerta en la cara a su hijo “solo por vestir como estudiante”. Por supuesto, el chofer no sabía que el niño era hijo del jefe.
En otro ángulo, el seguro social es otro dilema. Cada transportista debe velar porque su colaborador esté afiliado; pero, aunque Carranza -sin dar cifras- asegura que “casi todos los choferes de Guayaquil están asegurados”, esto no es del todo cierto.
En la línea 32, que según Luis Rato, presidente del Consejo de Vigilancia de la cooperativa, tiene 46 unidades, con 92 choferes, solo el 30 % de ellos está afiliado al IESS. “Pero no están porque, o se aseguran por su cuenta o no quieren asegurarse para que no se les descuente el rubro”.
El tema de la regularización laboral de los profesionales del volante es, pues, un asunto pendiente. Sin embargo, hay una luz al final del camino, asegura el vocero de Fetug. Los paraderos.
Serán las estaciones las que marcarán un cambio notorio en esta evolución. Habrá más orden. Incluso se aplicará una forma de pago digital para quienes cancelan medio pasaje. Así se evitará el rechazo a ese sector ciudadano.
Una vez hechas las paradas se sugerirá también que se unifique el pago de la remuneración y la forma en que se lo efectúa. Por ejemplo, se instará a que los choferes cobren por vuelta y no por número de pasajeros, para que estos no estén preocupados por cuántas personas suben al bus, dice Fernando Amador, jefe de Transporte Público de la ATM.
El directivo asegura que habrá una etapa para capacitar a los conductores acerca del trato a los usuarios, y reconoce que todavía están en la mitad del camino para llegar al desarrollo anhelado.