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Al cafe llegan las inversiones
Lo hicieron como prueba: sembraron café de clones élite y hoy están convencidos de que se harán grandes productores de la variedad robusta.

Lo hicieron como prueba: sembraron café de clones élite y hoy están convencidos de que se harán grandes productores de la variedad robusta.
Luis Esteban Chonillo y su socio Walter Andrade son del grupo de estreno de los cafetaleros. Un año y medio después de haber sembrado la primera planta avizoran un cultivo rentable que les va a generar un giro de recursos en un negocio nuevo en la Costa del país a gran escala. Los primeros resultados lo dicen así.
El terreno está fértil, porque Ecuador no produce café como antes y tampoco vende mucho al exterior. En 2011 Ecuador exportaba 607 mil sacos de 60 kilos entre las variedades arábigo y robusta (32,85 % y 67,15 %) en grano. Y hasta el 2016 solo hubo caída paulatinas y preocupantes: a 84.369 sacos hasta fin del año pasado, como registran los datos de la Asociación Nacional de Exportadores de Café (Anecafé).
La industria de solubles, para cumplir con sus clientes en el exterior, está obligada a importar materia prima desde Asia (Vietnam principalmente) para procesar y reexportar, y es allí donde está el nicho para el café que se comienza a producir localmente con alto rendimiento. Las empresas necesitan alrededor de un millón de sacos, que deben salir en los próximos años de los suelos nacionales y no desde Vietnam.
Y eso está ocurriendo gracias al material genético de alta productividad y calidad, y de eso se ha dado cuenta también Cereales del Ecuador, otra de las compañías que le apuestan a la caficultura. El ingeniero Esteban Cevallos, a cargo de la hacienda, revela a Diario EXPRESO detalles importantes que muy posiblemente lo lleven a expandir el área destinada a la siembra.
Denise Bustamante, representante de Dublinsa, proveedora del paquete tecnológico, que incluye la planta y asesoría, le añade un plus a la productividad: la calidad. El grano es considerado en el exterior como especial por su sabor. “Por el momento estamos vendiendo a una compañía con base en Estados Unidos. Ellos trabajan con cafés de especialidad de diferentes orígenes”.
Y no solo eso. Ya está en contacto con inversionistas extranjeros que ven el clon desarrollado para esta zona una excelente opción de inversión.
Solubles Instantáneos conoce de los avances de Ecuador en robusta. Su principal, Jorge Salcedo, dice que es una alternativa rentable para el campo.
Todo apunta a más de cien quintales por hectárea
Luis Esteban Chonillo no es ingeniero agrónomo, sino un inversionista que quiso aprovechar las tierras que tiene en vía a la costa, Guayas.
Pero le ha ido tal cual esperaba en el cultivo de café con sus primeras 25 hectáreas, que piensa en cultivar las 83 hectáreas que posee cerca de Guayaquil.
“Lo sembramos entre noviembre y diciembre de 2015; nos lanzamos con dos hectáreas para probar y una vez que vimos la reacción, de cómo fue creciendo y evolucionando, unos seis meses después comenzamos la siembra más en grande”, dijo Chonillo.
Eso sí, siguiendo el plan del proveedor en fertilización, riego, distancia de siembra.
Su socio, Walter Andrade, señala que la idea es superar las producciones tradicionales y llegar a 100 o 120 quintales por hectárea; y hasta ahora todo marcha bien: excelente floración, una planta robusta y precoz por la mayor luminosidad de la zona.
Bajos gastos y buena producción en Santa Elena
Es la primera vez que Esteban Cevallos, jefe técnico de Cereales del Ecuador en la hacienda de la península de Santa Elena, trabaja con café. Maneja 30 hectáreas en fase de prueba que se pueden extender a 120 si los resultados siguen buenos.
“Es un área experimental para el tamaño de la finca. Hemos tratado de hacerlo con la menor cantidad de gente posible y hemos tenido costos un 15 % menores a lo proyectado. Voy midiendo cuánto demoramos en labores para multiplicarlo en grande, porque es la única forma de tener datos nuestros. Hay que ver cómo cerramos el año con la cosecha nuestra y ver si podemos crecer”.
La primera cosecha fue al año tres meses (fue sembrado en septiembre de 2015) para ver cómo iba la producción; ahora cada 21 días está sacando un quintal de café seco, únicamente en dos válvulas (5 hectáreas). Pronto entrará en cosecha en la segunda válvula.
Entrevista con Gerente de marca / Legrand / Dublinsa
Denise bustamante: “También tenemos marca”
1. Industrializar el café, no solo proveer tecnología. ¿Cómo les ha ido?
Estamos vendiendo a una compañía con base en EE. UU. que trabaja con cafés especiales. Nos encontramos en lo que llamamos la “tercera ola” del café, esto es que el consumidor desea saber y conocer más a fondo el producto que consume, hay menos intermediación, la comercialización es directa del productor al tostador.
Con la marca propia Legr0and recién se están abriendo paso...
Es un café muy joven en el mercado. Mensualmente entregamos alrededor de 1.500 libras a clientes, por ahora, entre paraderos turísticos, empresas, pequeños supermercados, familiares y amigos. El trato que le damos es como si fuera un buen vino. Nuestro café tiene origen y trazabilidad. Para lograr ello es clave la poscosecha.
Es posible un robusta especial, ¿qué lo hace ver así?
Son muy agradables y delicados al paladar con un ‘bouquet’ sorprendente a chocolate negro, frutos secos, acidez (algo inusual en robustas, ya que solo lo desarrollan los arábigos) y notas exóticas como a kiwi, banano, ron, toffee, higos en almíbar. Hay que seguir aprendiendo. Los robusta especiales son una cajita de sorpresas.
2. Con la marca propia Legrand recién se están abriendo paso...
Es un café muy joven en el mercado. Mensualmente entregamos alrededor de 1.500 libras a clientes, por ahora, entre paraderos turísticos, empresas, pequeños supermercados, familiares y amigos. El trato que le damos es como si fuera un buen vino. Nuestro café tiene origen y trazabilidad. Para lograr ello es clave la poscosecha
3. Es posible un robusta especial, ¿qué lo hace ver así?
Son muy agradables y delicados al paladar con un ‘bouquet’ sorprendente a chocolate negro, frutos secos, acidez (algo inusual en robustas, ya que solo lo desarrollan los arábigos) y notas exóticas como a kiwi, banano, ron, toffee, higos en almíbar. Hay que seguir aprendiendo. Los robusta especiales son una cajita de sorpresas.