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Un brindis por la amistad

El amor y respeto hacia su rectora, Dolores Baquerizo Valenzuela, a quien todos cariñosamente llaman ‘Lolita’, las reunió una vez más.

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El amor y respeto hacia su rectora, Dolores Baquerizo Valenzuela, a quien todos cariñosamente llaman ‘Lolita’, las reunió una vez más.

Ella, fundadora del extinguido colegio que lleva su mismo nombre y al que dedicó 23 años de su vida, desde el día en que lo abrió en 1952, es la razón por la que sus alumnas, a las que considera sus hijas, cada 8 de septiembre, desde hace 10 años, se reencuentran para conmemorar su santo y rendirle honor a la amistad.

“Lolita nació en febrero, pero siempre lo celebraba con nosotras en esa fecha. Era parte de la tradición”, recuerda Magdalena Garzón, de la promoción 1971 (encargada de la organización de la reunión de este año), al revelar que la cita, a la que acuden incluso las exestudiantes que viven en el exterior, no es más que un evento colmado de “bendiciones, amigas, alegrías, amor...”.

En esta ocasión el lugar escogido para el festejo fue el Club de la Unión. Allí, pasadas las 17:00 llegaron una a una las ‘Lolitas’ (como se hacen llamar las colegialas) que previamente habían participado de una misa de acción de gracias en donde el sacerdote las bendijo y felicitó, más de una vez, por mantenerse unidas desde 1975, año en el que cerró las puertas el colegio.

Durante la ceremonia las protagonistas, que a lo largo de la noche evocaron su histórica frase ‘¿Son mujeres o son flores? ¡Son las chicas del Dolores!’, cantaron, oraron, se tomaron de las manos.

Se mostraron efusivas, pero no tanto como cuando salieron de la iglesia.

Ese fue su momento cumbre, el instante en el que las discípulas de esa comunidad de guayaquileñas educadas en el desaparecido plantel, se fundieron en un eterno abrazo que las acompañó, en medio de risas, al salón principal del Club.

En el lugar ya todo estaba listo para lo que se venía. Una cena, un baile, diversos tipos de presentaciones artísticas de las integrantes y un sinfín de reconocimientos y elogios para la rectora de más cien años que no pudo estar presente en el acto, pero a quien las chicas, sus chicas, constantemente visitan.

“Hoy estamos aquí por nuestra querida Lolita”, dijo Garzón, “ella, quien nos enseñó a ser fuertes, responsables y a perseverar en lo que uno quiere, nos pide que siempre nos reunamos, que nunca dejemos de compartir”. “Este acto, al que tradicionalmente hemos denominado Siempre Septiembre, es su deseo”, agregó, “y nosotras como ‘Dolorinas’ que somos, hasta la eternidad, lo vamos a cumplir”.

Sus palabras, que marcaron el inicio de la gala en la que se intercambiaron anécdotas y recuerdos, provocaron, además de lágrimas de felicidad, aplausos por parte de las integrantes de las 23 promociones presentes.

Las ovaciones de Martha Mantilla, quien llegó desde Chile solo para el evento, destacaron en el público. Y es que ella, que pasó gran parte de la jornada junto a la que fue su maestra de matemáticas, Margarita Arbelaez Meza, alentó a sus compañeras a que bailen, griten, salten..., a que coreen a todo pulmón ‘Adiós al colegio’, el himno que interpretaron cuando se graduaron.

“Siempre Septiembre, en lo personal, me hace sentir viva”, concluyó Arbelaez, “me hace sentir querida, amada por toda esta gente que tuvo como líder a esa mujer de ojos verdes y 1,60 metros de estatura, llamada Lolita; a la que todos amamos y a la que Guayaquil tanto le debe...”.

La jornada de aproximadamente 5 horas culminó con un brindis, la foto del recuerdo y la promesa de volverse a reencontrar: el mismo día, a la misma hora, con la misma gente. Y en honor al desaparecido, pero amado, plantel.

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