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La asistencia sigue contandose
Por mar y aire. La Secretaría Nacional de Riesgos y la Cancillería ecuatoriana reciben la ayuda internacional que ha llegado por aviones y barcos.

La ayuda internacional para los damnificados del terremoto continúa llegando al país a través de distintos canales y vertientes.
El monto del apoyo que ha llegado, en camino o anunciado todavía, no termina de contabilizarse en la Cancillería ecuatoriana, que está confirmando el recibido de los donativos con la Secretaría General de Riesgos.
En la primera línea de asistencia estuvieron los 908 rescatistas de catorce países: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Eslovaquia, España, Francia, Honduras, Hungría, Italia, México, Noruega, Palestina, Panamá, Perú, Suiza, Venezuela y de European Medical Core (Unión Europea). El trabajo de este grupo termina esta semana, cuando empieza el retorno a sus países de origen.
En la segunda línea de prioridades estuvo la ayuda humanitaria con víveres, vituallas, agua y asistencia médica y medicinas para los rescatados y damnificados por el terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter, con epicentro en Pedernales, que devastó el norte de la provincia de Manabí y el sur de Esmeraldas. Hasta la semana pasada, habían llegado 570 toneladas. La contabilización continúa.
Los países vecinos Colombia y Perú, por su cercanía marítima, enviaron, además de aviones, barcos primero con agua y raciones y después con maquinarias que ayudarán en la remoción de escombros. Uno de los últimos apoyos de Perú llegó ayer al puerto de Manta, que es uno de los más afectados.
El carguero Callao, procedente de Perú, trajo 15 maquinarias, entre tractores, excavadoras, camiones y volquetas, para el proceso de remoción de escombros, que continúa con fuerza en esta semana en las zonas más devastadas de Manabí.
A la asistencia humanitaria se sumaron los evaluadores del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA), que hicieron recorridos por las zonas devastadas, con el fin de cuantificar la afectación y las necesidades de los ecuatorianos.
A la entrega de alimentos y vituallas se sumaron las donaciones en dinero de algunos países. En el caso de China, que entregó al Ecuador un cheque de dos millones de dólares, se sumaron la de la Corporación Andina de Fomento y el Banco Interamericano de Desarrollo, que juntos suman 400.000 dólares.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se comprometió, por su parte, a liderar una campaña de donación entre sus países miembros con la finalidad de recaudar 72,7 millones para asistir a unos 350.000 personas en los próximos tres meses, de los 720.000 que estiman necesitarán ayuda.
Además de los donativos emergentes, la CAF, el BID y el Banco Mundial (BM) decidieron entregar líneas de créditos emergentes por 616 millones de dólares, para asistencia a los damnificados, reconstrucción de infraestructura, rehabilitación emergente de servicios básicos, entre otros.
Los plazos, tasa de interés y tiempo de gracia de los créditos todavía no han sido divulgados por el Gobierno que, sin embargo, ya decidió que parte de esos recursos será invertida en la reconstrucción del hospital de Pedernales.