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Alinear en un mundo incierto

En 2016 el Reino Unido decidió abandonar la Unión Europea, Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos y muchos países europeos lidiaron con desafíos internos. A la UE se la ve muy inestable. Existen fuerzas comunes que condujeron a esto y es mucho más importante que nunca que las democracias desarrolladas se unan para hacerles frente. Pero está sucediendo lo contrario. Justo cuando Occidente necesita una alineación entre EE. UU., el RU y la UE, las políticas nacionales la están despedazando. En Europa hay tres desafíos importantes. El primero es el “brexit”. Implementarlo no será fácil. Si el Gobierno de la primera ministra Theresa May se centra en lo que realmente importa en las negociaciones inminentes con la UE, podría regresar con un buen acuerdo. Europa tiene un claro interés económico en mantener cerca al RU y necesita sus capacidades diplomáticas, militares y de inteligencia. El RU también tiene una fuerte relación con EE. UU. y seguirá siendo parte importante del eje de seguridad transatlántico. Mientras, los británicos deberíamos reconocer que nos hemos apropiado de muchas leyes y regulaciones de la UE y que compartimos muchos objetivos comunes y programas conjuntos. No necesitamos cambiar todo esto, ni subestimar el valor de tener acceso al mercado único de la UE. Europa es el mayor bloque económico del mundo y una fuente significativa de inversión en el RU. Tal vez se pueda pagar un precio por el acceso al mercado único, por la “prestación” de servicios financieros o por el control de la inmigración proveniente de la UE. El segundo desafío es un crecimiento económico y una competitividad débiles. Los países de la UE necesitan con urgencia desregular sus mercados y hacer que sus industrias sean más competitivas (el RU viene defendiendo esto hace rato). El tercer desafío es la desigualdad social. Una cuarta parte de los jóvenes en España, Portugal y Grecia están desempleados y muchos sienten que las recompensas de la prosperidad no se están distribuyendo de manera justa. La desigualdad social es aún peor en EE. UU. que en Europa. Los ingresos de muchos hogares del Cinturón del Óxido no han subido en 30 años y muchos de ellos ayudaron a elegir un presidente que prometió que el país empezará a mirar hacia adentro. Pero un mundo peligroso necesita que EE. UU. se comprometa activamente y mantenga cooperación en seguridad, defensa e inteligencia con países como el RU. Esa alineación transatlántica ha salvaguardado la paz y prosperidad global durante 70 años y será necesaria para enfrentar las amenazas globales que se avecinan. La incursión de Rusia en Ucrania y la anexión de Crimea fueron una afrenta al Estado de derecho. Aún así Europa y EE. UU. deben mantener relaciones constructivas con Rusia por el bien de la estabilidad global. Los prolongados conflictos en Irak y Siria dejaron un vacío en una región crucial y las antiguas alianzas no han logrado soluciones concertadas. Pero Occidente debe llevar paz a la región y al norte de África, donde algunos países se han convertido en incubadoras de terrorismo e inmigración hacia Europa. EE. UU., el RU y la UE deben demostrar un frente unido y seguir trabajando a través de organizaciones multilaterales como la OTAN.
Project Syndicate