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7 nutrientes principales que ignoramos
El déficit de hierro, de zinc y de vitamina A es común en los ecuatorianos y desencadena enfermedades.

Vivimos contra reloj, tanto que a veces no tenemos tiempo ni para comer. Con los años, esos apuros y consumir lo que hay a la mano, causa mucho más que un abdomen abultado. Si no sabe por qué se le cae el cabello, se le quiebran las uñas, le han salido caries o se irrita tanto, busque la respuesta en su plato.
En esta época, no resulta extraño ver a mucha gente pasar solo cansada aunque haya dormido bien. La falta de hierro puede ser la causa. Aparece la anemia y afecta a buena parte de los preescolares y al 15 % de mujeres en edad reproductiva (12 a 49 años) en Ecuador. No solo eso, a ellas también les falta zinc (a una de cada dos). Carecen de ese nutriente que se necesita para tener bien nuestras defensas y, aunque le parezca raro, el déficit es mayor entre quienes tienen más ingresos económicos.
Las cifras de la encuesta Ensanut del 2011-2013 (último reporte) muestran una realidad mundial: no comemos bien.
Otro ejemplo es la vitamina A, que ayuda a la formación y al mantenimiento de los dientes, de los huesos y a tener una piel sana. Nueve de cada diez ecuatorianos no cumple con el consumo mínimo recomendado.
La doctora Reina de Rubio, máster en Seguridad Alimentaria y Nutrición, dice que basta ver nuestro plato para notar las carencias. Muchos lo llenan de arroz, papa, fideo y el caldo también tiene fideo y papa. “En un almuerzo están comiendo cinco carbohidratos en forma de harina y, a duras penas, una cucharada de vegetales”. Como lo hacen todo el tiempo, están provocándose déficit de vitaminas y minerales y, a la larga, problemas a la salud.
Se lo ve también en quienes deciden entrar en extrañas dietas para bajar de peso y reducen las cantidades. Consumen 600 calorías al día, cuando lo recomendable es un promedio de 2.000 (varía según talla y peso). Eso, sin duda, provoca una falta de nutrientes.
Esas fallas de la alimentación se ven desde el desayuno, explica Daniel Rodríguez, jefe de la Unidad Técnica de Medicina Interna del Teodoro Maldonado Carbo.
Habla de la necesidad de saber llenar el plato y para eso hay que dividirlo en tres partes. En una mitad se colocarán las verduras, legumbres, hortalizas y frutos. La otra mitad se partirá en partes iguales. En una habrá proteínas (carnes y derivados de la leche) y en la otra los granos secos y blandos o arroz. “Solo cuando se cumple con ese requisito usted tiene lo que es una alimentación ideal”. De lo contrario, tendrá incluso problemas de mal humor.
El psicólogo clínico Jorge Tello, especializado en consejería familiar, dice que lo primero que indaga cuando llega un chico con problemas de atención, es si desayuna. En los adultos, también existe falta de concentración cuando no comen bien. “Hay una relación directa entre estado de ánimo y alimentación”, resalta.
EXPRESO le muestra cuáles son las carencias de vitaminas y minerales más comunes, cómo se manifiestan y en qué repercute. Les alerta también sobre el riesgo de consumir suplementos sin necesitarlos.
