reciclaje en colegios de guayaquil
Escuelas de Guayaquil competirán por reciclar residuos electrónicos
Guayaquil desarrollará la campaña "¡Ponte DESPI!", una iniciativa liderada por GTREES que invita a colegios a recolectar residuos eléctricos

La propuesta busca fortalecer la educación ambiental, promover la economía circular y formar estudiantes comprometidos con el reciclaje responsable.
Guayaquil será la primera ciudad del país en desarrollar "¡Ponte DESPI!", una campaña de educación ambiental que involucra a escuelas y colegios en la recolección de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).
Un proyecto de economía circular en colegios
La iniciativa es liderada por GTREES, una corporación ecuatoriana sin fines de lucro que promueve la economía circular de los aparatos eléctricos y electrónicos y trabaja bajo el principio de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), articulando a fabricantes, importadores y gestores ambientales autorizados para garantizar el adecuado tratamiento y reciclaje de estos residuos.
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La campaña ya fue lanzada y las inscripciones para los colegios del Puerto Principal estarán abiertas hasta el 22 de julio. Una vez concluya la etapa la costa, la iniciativa continuará en Quito y Cuenca.
El principal problema radica en el manejo incorrecto de estos desechos. "Muchas veces los equipos no reciben el mantenimiento preventivo adecuado, lo que reduce su vida útil y genera un reemplazo prematuro, incrementando la cantidad de residuos electrónicos", explican Jacinto Monserrate, director operativo de GTREES, y Samuel Rodríguez, coordinador general de la organización.
Añaden que la situación se agrava cuando los aparatos son entregados a gestores no autorizados o desmantelados de manera informal, pues "pueden liberarse sustancias peligrosas presentes en algunos componentes, contaminando el suelo, el agua y el aire, además de representar un riesgo para la salud de las personas".
Educación ambiental en los colegios
Los voceros sostienen que la solución debe comenzar desde las aulas. "Las instituciones educativas cumplen un papel estratégico para cambiar esta realidad. Son espacios donde se forman hábitos y valores ambientales desde edades tempranas, permitiendo que los estudiantes se conviertan en multiplicadores de buenas prácticas dentro de sus hogares y comunidades", afirman.
Asimismo, recuerdan que los propios planteles utilizan una gran cantidad de equipos electrónicos, por lo que también tienen la responsabilidad de garantizar una correcta disposición cuando estos llegan al final de su vida útil.
Como parte de la campaña, los estudiantes podrán entregar celulares, computadoras, laptops, teclados, impresoras y pequeños electrodomésticos, entre otros aparatos que funcionen con pilas, baterías o conexión eléctrica y que hayan concluido su ciclo de uso. "Una vez recolectados, todos los residuos son pesados, clasificados y trasladados por gestores ambientales autorizados", explican Monserrate y Rodríguez.
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¿Qué sucederá con lo reciclado?
Los materiales recuperables, como metales, plásticos o vidrio, serán reincorporados a nuevos procesos productivos, mientras que los componentes potencialmente peligrosos recibirán una disposición ambientalmente segura para evitar que terminen en botaderos o rellenos sanitarios.
Aunque la campaña incorpora un componente competitivo entre escuelas y colegios, los organizadores aseguran que el verdadero objetivo va mucho más allá. "Nuestro objetivo es generar un cambio de comportamiento en las nuevas generaciones", enfatizan. Para ello, explican que trabajan en dos ejes fundamentales: el conocimiento, mediante información sobre el impacto ambiental de los residuos electrónicos y la economía circular; y la divulgación, convirtiendo a las instituciones educativas en espacios donde ese aprendizaje llegue también a las familias y comunidades. "Cuando un estudiante comprende el valor de una adecuada gestión de los residuos electrónicos, no solo cambia sus propios hábitos, sino que también influye en su entorno", destacan.
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¿Qué piensan los colegios de la ciudad?
La campaña ya cuenta con el respaldo de varias instituciones educativas. Paola Bolaños, coordinadora general de la Escuela Futuros Navegantes, asegura que decidieron participar porque "la educación ambiental no debe quedarse únicamente en el aula". Añade que esta iniciativa permitirá que los estudiantes "involucren también a sus familias y comprendan que cada aparato electrónico correctamente reciclado representa un aporte al cuidado del ambiente". Su expectativa es que los niños y jóvenes "se conviertan en agentes de cambio dentro de sus hogares", fortaleciendo así una cultura ambiental que trascienda las aulas.