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Diario Expreso Ecuador

Vecinos reorganizan grupos ante filtración de criminales en chats barriales de Quito

Policía refuerza controles y depuración de integrantes en redes de seguridad barrial de Quito. Para ingresar a los chats imponen requisitos

Trabajo. La organización vecinal fortalece la seguridad barrial mediante coordinación con Policía y depuración constante de chats comunitarios.

Trabajo. La organización vecinal fortalece la seguridad barrial mediante coordinación con Policía y depuración constante de chats comunitarios.Foto: Karina Defas/ EXPRESO

IVONNE MANTILLA
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Las claves que debes saber

  • Quito: vecinos reportan filtraciones en chats de seguridad; delincuencia accede a información en barrios.
  • Sectores como La Ferroviaria y La Carolina refuerzan controles tras robos y alertas por infiltraciones.
  • Policía advierte depurar chats y verificar usuarios; 55 grupos operan como alerta ante inseguridad.

La creciente organización ciudadana frente a la inseguridad en Quito ha derivado en la creación de chats comunitarios, sistemas de alerta temprana y redes de coordinación directa con la Policía Nacional. Sin embargo, en varios sectores de la capital, moradores y dirigentes barriales advierten que estas herramientas, diseñadas para proteger a la comunidad, estarían siendo vulneradas por filtraciones de información que podrían terminar en manos de grupos delictivos.

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Uno de los casos más recientes se registra en el sector de La Ferroviaria, en el sur de la ciudad, donde un robo encendió nuevamente las alertas de inseguridad. Tras el hecho, los vecinos denunciaron que la situación los obligó a reorganizar sus mecanismos de vigilancia, instalar cámaras de seguridad y fortalecer los chats comunitarios.

Desconocidos se infiltraron en chat comunitario

No obstante, la preocupación creció cuando en una reunión entre propietarios de viviendas se identificó la posible filtración de información sensible.

“Hay gente que se filtró en este barrio para saber qué hacemos y lo que planificamos con los policías para protegernos”, relató una moradora del sector. Ante ello, la comunidad decidió crear un segundo grupo exclusivo para propietarios, con el objetivo de reducir el riesgo de infiltraciones.

Los vecinos aseguran que han invertido recursos propios en seguridad, pero aun así sienten que la delincuencia va un paso adelante. En varios casos, incluso observan delitos a través de cámaras sin poder intervenir por temor a represalias.

Desconocidos exponen información privada

La preocupación no es aislada. Dirigentes de otros sectores coinciden en que la filtración de información en chats comunitarios puede afectar directamente la efectividad de los operativos.

Luis Segarra, presidente del Comité de Seguridad del sector de la avenida República de El Salvador, señaló que ya se han registrado casos donde la información sobre controles policiales se difunde anticipadamente.

“Cuando hay un operativo, se filtra en el chat y, de pronto, no hay nadie en la calle: no hay vendedores, no hay limpiaparabrisas, no hay nada. Todos desaparecen”, explicó.

Según Segarra, esta situación no solo dificulta el trabajo policial, sino que también evidencia la vulnerabilidad del sistema de comunicación comunitaria.

En otros casos, agregó, la filtración ha generado reacciones violentas. Recordó que en un operativo de la Agencia Metropolitana de Control (AMC), tras difundirse información en un chat, se produjo una agresión contra un patrullero, incluido el daño a un vehículo institucional. 

Segarra advierte que uno de los principales problemas está en la mezcla entre zonas residenciales y comerciales dentro de los mismos chats.

En el ámbito comercial, explicó, la cadena de confianza es más difícil de controlar: propietarios, administradores y personal contratado pueden acceder a información sensible sin que exista un conocimiento profundo de sus antecedentes. 

“Muchas veces el dueño contrata un administrador, y este a su vez personal de confianza. Pero esas personas pueden terminar filtrando información porque no viven en el barrio”, señaló.

Por ello, considera necesario separar los chats entre residentes y sectores comerciales, además de fortalecer la verificación de quienes ingresan a estos grupos.

La Policía toma medidas frente a los chats afectados

Desde la Policía Nacional, el mayor Byron Flores, jefe de operaciones del Distrito Eugenio Espejo, explicó que los chats comunitarios son una herramienta de comunicación y alerta temprana, pero no se utilizan para anticipar operativos. “Nosotros no informamos operativos antes de que se realicen. Informamos resultados posteriores y damos recomendaciones de seguridad”, indicó.

Flores detalló que en el distrito Eugenio Espejo existen 13 circuitos y 55 chats comunitarios, que agrupan aproximadamente a 19.800 personas. El acceso a estos grupos es voluntario, pero requiere verificación.

¿Cómo controlan la seguridad en los chats?

Entre los requisitos constan la presentación de documentos de identidad, comprobantes de domicilio y la validación en el sistema policial para descartar antecedentes judiciales.

El oficial aclaró que los chats también funcionan como canal de auxilio inmediato, lo que ha permitido actuar con mayor rapidez frente a emergencias, incluso antes de la atención formal del ECU 911. “No se trata de que los chats estén infiltrados, sino de mantener un uso adecuado y depurarlos constantemente cuando se detecta información falsa o usuarios inadecuados”, añadió.

La Policía y los líderes comunitarios coinciden en que la depuración de los chats es clave para evitar filtraciones.

En algunos circuitos, la revisión de miembros se realiza cada dos o tres meses, mientras que en otros depende del nivel de actividad del chat. En grupos con alta interacción, la depuración puede ser más frecuente.

Cambios de inquilinos generan riesgo

Además, se ha identificado un reto adicional: la presencia de edificios con renta temporal o alta rotación de inquilinos, lo que dificulta el control de quién accede a la información.

En algunos casos, estos inmuebles han sido vinculados a actividades ilícitas como acopio de drogas o armas, lo que incrementa la preocupación de las autoridades comunitarias. 

El teniente Jonathan Ojala, jefe del circuito Magdalena, reconoció que los chats comunitarios pueden ser una herramienta efectiva, pero también un riesgo si no se manejan adecuadamente. “Son una herramienta de doble filo. Por eso hemos tomado la iniciativa de crear chats administrados directamente por la Policía, con líderes barriales y vecinos verificados”, explicó.

En su circuito existen cuatro chats comunitarios con entre 350 y 400 integrantes, donde se mantiene un control de ingresos y salidas mediante reuniones periódicas.

Coordinación no elimina delitos, pero los reduce

En barrios como Villaflora, la experiencia ha sido similar. Sandra Moscoso, presidenta del Comité de Seguridad, explicó que el trabajo conjunto con el Municipio y la Policía ha permitido reducir el impacto delictivo, aunque no eliminarlo. “El barrio no está libre de delitos. Sería mentir decir eso. Pero sí nos hemos organizado para que no sean constantes”, afirmó.

En este sector, además de chats comunitarios, se utilizan alarmas barriales y cámaras de seguridad. Sin embargo, la depuración de usuarios también es una práctica constante para evitar filtraciones. “Se cierra el chat y se crea uno nuevo donde los vecinos deben confirmar con documentos que realmente pertenecen al barrio”, explicó.

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