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Diario Expreso Ecuador

La Ruta Viva se afianza como un nuevo polo residencial y comercial

La Ruta Viva, vía que conecta Quito con el aeropuerto y el valle de Tumbaco, se convirtió en un eje de urbanización. Cada vez hay más proyectos de uso mixto

KŌEN es un proyecto de uso múltiple que integra servicios, espacios comunales, suits.

KŌEN es un proyecto de uso múltiple que integra servicios, espacios comunales, suits.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

Sara Oñate
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Lo que debes saber

  • En una década, la Ruta Viva pasó de ser una vía hacia el aeropuerto a un corredor donde crecen vivienda, comercio, oficinas, servicios, gastronomía y entretenimiento
  • Los nuevos proyectos inmobiliarios crecieron cerca de 10% y la plusvalía aumentó alrededor de 40% en cuatro o cinco años, según Alexandra Solís, de Grupo KŌEN
  • Se plantea mayor densidad y mezcla de usos, pero acompañadas de una mejor planificación vial y transporte público

Hace más de diez años, la Ruta Viva era, sobre todo, una vía de conexión entre Quito y el aeropuerto. En la actualidad la dinámica es distinta, con nuevos proyectos inmobiliarios y comerciales que han configurando progresivamente una vía donde ya no solo se transita, sino donde también se vive, trabaja, compra y busca espacios de entretenimiento.

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El cambio responde a una combinación de factores. La conectividad vial, el crecimiento residencial, la llegada de colegios y universidades, la generación de empleo y una oferta cada vez mayor de comercio y servicios han elevado el atractivo de esta zona.

Alexandra Solís, gerente comercial de Grupo KŌEN, menciona que el crecimiento de los nuevos proyectos inmobiliarios registra un incremento cercano al 10% respecto a años anteriores y la plusvalía ha aumentado alrededor de 40% frente a los niveles de hace cuatro o cinco años.

“La transformación de la Ruta Viva no responde a un solo proyecto, sino a la consolidación de todo un corredor”, dice Solís. Agrega que cuando una zona permite vivir, trabajar, resolver necesidades cotidianas y acceder a servicios a pocos minutos, aumenta su atractivo y ese proceso termina reflejándose también en el valor inmobiliario.

Más allá de las urbanizaciones: crece la actividad comercial

La evolución ya no se concentra únicamente en urbanizaciones y proyectos residenciales. A lo largo de la vía han aparecido plazoletas comerciales, restaurantes, cafeterías, farmacias, servicios de salud y espacios deportivos, entre ellos canchas de pádel y fútbol. También se observa más presencia de oficinas y pequeños centros de servicios.

El urbanista Jacobo Herdoíza describe este fenómeno como un desarrollo lineal que se ha producido en más de una década. Uno de los proyectos es San Patricio Smart Living, desarrollado en 42 hectáreas que combina vivienda, oficinas, comercios y un hospital y que representa una inversión de entre $ 120 millones y $ 180 millones. Para Herdoíza, este tipo de iniciativas funciona como un detonador de nuevas centralidades urbanas.

Más proyectos comerciales están previstos en la Ruta Viva.

Más proyectos comerciales están previstos en la Ruta Viva.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

A lo largo del corredor conviven proyectos dirigidos a distintos segmentos. Hay vivienda para sectores medios, urbanizaciones de casas unifamiliares de mayor nivel económico y conjuntos residenciales de borde, además de una oferta comercial cada vez más diversa. El resultado es una mezcla de usos y perfiles económicos que hace de la Ruta Viva un eje con características distintas a las que tenía cuando entró en funcionamiento.

KŌEN apuesta por concentrar vivienda, comercio y servicios

En ese contexto se prepara la próxima inauguración de KŌEN Ruta Viva, un proyecto de uso mixto que busca sumar una nueva pieza a esta transformación. La obra comenzó en julio de 2024 y contempla 50.000 metros cuadrados de construcción bruta y 18.000 metros cuadrados útiles.

El desarrollo integra una plaza central, 42 locales comerciales, 20 oficinas y consultorios, 40 suites tipo estudio con balcón, terrazas gastronómicas, área de coworking, rooftops y 300 estacionamientos. La propuesta apunta a concentrar en un mismo espacio actividades que obligaban a los habitantes del sector a desplazarse hacia otras zonas de Quito.

KŌEN Ruta Viva está en el kilómetro 6 de la Ruta Viva. Se inagurará a finales de noviembre.

KŌEN Ruta Viva está en el kilómetro 6 de la Ruta Viva. Se inagurará a finales de noviembre.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

El proyecto también plantea una intervención que busca dialogar con las características del terreno. Un árbol de más de 60 años existente en el predio fue conservado e incorporado como parte de su identidad.

Solís recalca que la consolidación de nuevos polos comerciales y de servicios representa una oportunidad para reducir desplazamientos, dinamizar la economía local y ampliar la oferta disponible para los habitantes del sector. 

Más desarrollo también significa más presión sobre las vías

El crecimiento de la Ruta Viva también tiene un efecto visible en la movilidad. Herdoíza estima que actualmente se registran más de 90.000 viajes. Ese aumento del flujo vehicular se refleja en la necesidad de mantenimiento de la vía y en intervenciones de repavimentación. Pero para el urbanista, el desafío principal está en cómo ordenar el crecimiento.

La Ruta Viva tiene una ventaja: dispone de accesibilidad lateral y vías de servicio que, adecuadamente planificadas, podrían permitir mayores niveles de densidad. Herdoíza plantea que la vía pueda evolucionar hacia un eje más compacto y mixto, con edificios de hasta seis pisos en determinados sectores, combinando vivienda, comercio y servicios.

Por la Ruta Viva circulan alrededor de 90.000 vehículos a diario.

Por la Ruta Viva circulan alrededor de 90.000 vehículos a diario.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

Pero esa densificación debería estar acompañada por transporte público. Actualmente, la Ruta Viva cuenta con pocas alternativas, mientras que buena parte de los desplazamientos entre las parroquias del valle oriental utiliza la avenida Interoceánica, que se ha consolidado como una vía de movilidad interparroquial y de trayectos cortos, y la Ruta Viva asumiría con mayor fuerza una función de conexión de larga distancia. Para ello, dice Herdoíza, se requiere mejorar la conexión entre ambas vías.

El crecimiento de la Ruta Viva también preocupa a sus vecinos

Para quienes viven desde hace décadas en el sector, la transformación también genera inquietudes. Leonor Ortiz, residente de San Antonio de Cunuyacu desde hace 40 años, reconoce que el crecimiento inmobiliario puede elevar la plusvalía de las propiedades, pero señala que la comunidad no siempre es considerada cuando se planifican nuevas construcciones.

Su principal preocupación es la movilidad. El sector recibe vehículos desde sectores como La Primavera, El Nacional o Tumbaco, y cuenta con varios ingresos y salidas. Según Ortiz, ya existen problemas de congestión y la apertura de nuevos proyectos podría incrementar la congestión en la zona.

A esto suma otro problema: la infraestructura para peatones. La falta de señalética y de condiciones adecuadas para caminar preocupa sobre cómo se integrarán los nuevos desarrollos con los barrios.

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