Muerte de Lukas en Quito: inspeccionan clínica veterinaria tras fallecimiento
La UBA inspeccionó el establecimiento en el norte de Quito y confirmó que no hay cámaras en el área de peluquería veterinaria

La Unidad de Bienestar Animal de Quito inspeccionó el lugar y obtuvo la versión de los directivos de la peluquería.
Lo que debes saber:
- La Unidad de Bienestar Animal de Quito inspeccionó la veterinaria donde falleció el perro Lukas.
- Tras la inspección, la UBA confirmó que la peluquería no cuenta con cámaras de seguridad.
- Directivos del local explicaron sus protocolos e indicaron que Lukas habría sufrido un paro cardíaco.
La Unidad de Bienestar Animal (UBA) acudió el lunes 24 de agosto a inspeccionar un centro veterinario situado en el norte de Quito. En la intervención, la entidad constató que no existen cámaras de videovigilancia dentro del espacio destinado a la peluquería, área en la cual permanecía un perro bichón maltés de seis años previo a su fallecimiento.
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"Lamentablemente no hay cámaras en el lugar donde funciona la peluquería. Eso habría sido de gran ayuda en nuestra investigación", comunicó la UBA a EXTRA luego del operativo llevado a cabo en el establecimiento.
Ana Belén, propietaria de Lukas, solicitó formalmente los videos de seguridad a la clínica con la intención de esclarecer los hechos ocurridos el 20 de agosto, desde el instante en que entregó a su mascota para la atención estética hasta el momento en que le notificaron el deceso del animal.

Lukas ingresó a la veterinaria en óptimas condiciones de salud y fue devuelto sin vida.
Directivos del centro rinden su versión sobre lo ocurrido
El procedimiento de control fue ejecutado por los funcionarios una vez que la UBA admitió la denuncia formal presentada por Ana Belén. Durante las primeras horas del lunes, la denunciante recibió la confirmación de que un inspector acudiría a las instalaciones a verificar los hechos.
Según detalló la institución municipal, las autoridades del establecimiento autorizaron la entrada de la comitiva e informaron sobre el protocolo que ejecutan en el servicio de peluquería.
Adicionalmente, los administradores entregaron su versión del caso a la UBA, fundamentada en los datos recopilados internamente con el personal presente durante el suceso. "Aún hay cuestiones por investigar", sostuvo la entidad de control.
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El hecho se registró el jueves 20 de agosto, cuando Ana Belén llevó a su perro bichón maltés de seis años para que le realizaran corte de pelo, baño, corte de uñas y colocación de vacunas. Antes de ingresarlo, advirtió a los empleados que el can era bastante nervioso, pidiendo expresamente que no se lo forzara en caso de resistirse al procedimiento.
Al cabo de una hora, la familia retornó al lugar, momento en que dos especialistas veterinarios les informaron sobre la muerte del can. Conforme al testimonio de la tutora, los médicos justificaron que debieron ponerle un bozal al perro al tornarse agresivo, lo que le provocó desesperación y un posterior paro cardíaco.
Sin embargo, al examinar el cuerpo de la mascota, Ana Belén observó marcas de sangre en el hocico y una tonalidad morada en el área del cuello y la lengua, desencadenando sus dudas sobre el procedimiento aplicado.
"Lamentablemente no hay cámaras en el lugar donde funciona la peluquería. Eso habría sido de gran ayuda en nuestra investigación".
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Ausencia de cámaras en la peluquería de la clínica
Posterior al suceso, la tutora exigió la entrega de las grabaciones de las cámaras junto a un informe técnico. A través de mensajes emitidos desde la cuenta oficial de la clínica, la administración contestó que se encontraban “analizando internamente la situación ocurrida” y propuso realizar una reunión presencial con los directivos para abordar lo acontecido.
Pese al ofrecimiento de diálogo, la propietaria insistió en requerir formalmente el material audiovisual y los informes por escrito.
La UBA tenía conocimiento de esta petición y había previsto revisar el sistema de grabación durante la diligencia. No obstante, al acudir al inmueble, la entidad verificó que la habitación donde opera la peluquería carece de cámaras.
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Diligencias e investigaciones en curso en la veterinaria
El domingo 23 de agosto, EXTRA acudió a las instalaciones del centro veterinario para requerir un pronunciamiento directo. En el sitio, una empleada indicó que conocían el caso y, tras realizar la consulta con un encargado, manifestó que no brindarían declaraciones en ese momento, anticipando la emisión de un comunicado oficial en sus canales digitales.
En contraste con dicha postura, las autoridades del establecimiento sí proporcionaron detalles y expusieron sus protocolos operativos ante la UBA durante la inspección técnica desarrollada el lunes.