¿Cómo se eligió el terreno de la PTAR Tumbaco-Cumbayá y qué alternativas se evaluaron?
La PTAR Tumbaco-Cumbayá obtuvo 131 votos a favor, pero persisten cuestionamientos sobre la consulta ciudadana, el terreno elegido y los impactos ambientales

Moradores de Tumbaco participaron en la asamblea consultiva sobre la construcción de la PTAR, prevista en el sector de Churoloma.
Lo que se sabe
- La PTAR Cumbayá-Tumbaco obtuvo 131 votos a favor y 37 en contra en la asamblea del 18 de octubre.
- La planta se proyecta en Churoloma, Tumbaco, con una inversión de $75 millones para descontaminar los ríos de Quito.
- Moradores cuestionan la consulta ciudadana y los posibles impactos ambientales; la licencia para construir la PTAR sigue pendiente.
La construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Cumbayá-Tumbaco todavía no cuenta con licencia ambiental. El proyecto, previsto para el sector de Churoloma, en Tumbaco, continúa en el proceso de licenciamiento, mientras persisten las diferencias entre quienes respaldan la infraestructura y quienes expresan preocupación por sus posibles efectos en las comunidades cercanas.
El domingo 18 de octubre de 2026, una jornada de participación ciudadana cerró con 168 votos registrados: 131 por el Sí y 37 por el No, según los resultados difundidos. Sin embargo, Carolina Valarezo, representante del sector El Caizán, cuestionó la organización de la asamblea y aseguró que hubo irregularidades en el registro de los participantes, en el acceso a la información y en la votación.
La dirigente sostiene que el resultado no equivale a una aprobación definitiva de la obra. La emisión de la licencia ambiental corresponde a la autoridad competente, en este caso, la Prefectura de Pichincha. Sin ese permiso, la construcción no puede comenzar.
¿Cómo se eligió el terreno de la PTAR Tumbaco-Cumbayá?
La planta se proyecta en Churoloma, en el tramo inferior de la quebrada El Payaso, en la parroquia de Tumbaco. La selección de esta zona está relacionada con la necesidad de tratar las aguas residuales de Cumbayá y Tumbaco y con los avances de la infraestructura que permitirá conducirlas hasta la planta.
Para Epmaps, uno de los factores técnicos que influyó en la priorización de esta zona es el avance de la infraestructura sanitaria. En Tumbaco y Cumbayá se han construido aproximadamente 40 kilómetros de interceptores, tuberías que recogen las descargas de las redes de alcantarillado y las conducen hacia el sistema de tratamiento. Sin embargo, todavía faltan unos 49 kilómetros para completar la cobertura prevista.
Entre las infraestructuras vinculadas al sistema constan los interceptores de las quebradas El Payaso y Chaquiñán, además del emisario La Viña. El estudio ambiental también contempla el ingreso de aguas residuales de otros aportantes, como el emisario Collaquí.
La priorización de Tumbaco y Cumbayá responde, de acuerdo con los argumentos técnicos expuestos sobre la iniciativa, a la necesidad de atender los sectores que cuentan con avances importantes en la intercepción de aguas residuales.

Este 18 de octubre se realizó la asamblea consultiva a la comunidad para la construcción de la PTAR Tumbaco-Cumbayá.
Vecinos cuestionan la participación ciudadana
Carolina Valarezo, representante del sector del Caizan, asegura que existen opiniones divididas en las comunidades cercanas y que la asamblea del domingo estuvo marcada por problemas de procedimiento.
Según su versión, durante el ingreso se solicitó a los asistentes firmar un registro que, a su criterio, no correspondía únicamente a una lista de asistencia, sino al registro de los sujetos consultados, es decir, de las personas habilitadas para participar formalmente en la consulta.
La representante barrial sostiene que acudieron personas de sectores que, según ella, no pertenecían al área de influencia directa de la planta y que algunas de ellas habrían participado en la votación. También cuestionó el mecanismo utilizado para emitir los votos, que consistió en llamar a los participantes y entregarles papeles en blanco para que marcaran su posición.
La dirigente señaló que su comunidad presentó más de 90 preguntas sobre el estudio de impacto ambiental el 20 de julio de 2026 y que, según su versión, no recibió respuestas suficientes antes de la asamblea. Añadió que durante la reunión se expuso información técnica que los asistentes no habrían tenido tiempo suficiente para analizar.
Estas declaraciones corresponden a la posición de la representante barrial. La existencia de las irregularidades denunciadas y sus posibles consecuencias deberán establecerse mediante la revisión de las actas, los registros de participantes y la documentación oficial del proceso.

Moradores de Churoloma y Collaqui participaron en un plantón para expresar sus preocupaciones por los posibles impactos de la PTAR Cumbayá-Tumbaco.
Cambios en el área de influencia y preocupación por los olores
Otro de los cuestionamientos de Valarezo se relaciona con los cambios en la delimitación del área de influencia directa de la planta.
La representante de El Caizán afirma que sectores como Pillagua y La Viña constaban dentro de esa delimitación en el estudio de impacto ambiental difundido en julio de 2026, pero que posteriormente habrían sido excluidos. Según sostiene, no se les habría explicado técnicamente el motivo de esa modificación.
La delimitación del área de influencia es relevante porque permite identificar a las poblaciones y los entornos que podrían experimentar efectos derivados de la construcción y operación de una infraestructura.
Entre las preocupaciones de los moradores están los posibles olores y las emisiones de gases durante el funcionamiento de la planta. Valarezo también cuestiona que, según su revisión del estudio, no se habría incluido un modelo de dispersión de olores y gases.
El documento ambiental y sus anexos técnicos deben revisarse para establecer qué evaluaciones se realizaron, qué medidas de mitigación se contemplan y cómo se determinó el área de influencia definitiva.
¿Cómo funcionará la PTAR Cumbayá-Tumbaco?
La planta tratará las aguas residuales generadas en Cumbayá y Tumbaco antes de descargarlas en el entorno receptor. Su área de servicio contempla una población proyectada de 295.000 habitantes para 2060.
El proceso comenzará con la separación de los residuos de mayor tamaño. Después se aplicarán etapas de sedimentación y tratamiento biológico, en las que los microorganismos contribuirán a eliminar los contaminantes presentes en el agua.
Posteriormente, el agua pasará por procesos de filtración y desinfección mediante rayos ultravioleta, según la descripción técnica proporcionada sobre el proyecto. El objetivo es reducir la carga contaminante antes de la descarga y contribuir a la recuperación de los ríos y quebradas de Quito.
La iniciativa también contempla el aprovechamiento de los subproductos del tratamiento. Mediante la digestión anaerobia de los lodos se prevé obtener biogás, que podría utilizarse para generar energía eléctrica. Los lodos tratados, a su vez, podrían destinarse a la recuperación de suelos, de acuerdo con las condiciones técnicas y ambientales correspondientes.
La PTAR Cumbayá-Tumbaco forma parte de la Estrategia de Descontaminación de los Ríos de Quito y contempla una inversión aproximada de $75 millones.