BID retira el financiamiento para la planta de tratamiento de aguas residuales en Checa, en Tumbaco
El BID se retiró del financiamiento de la planta de tratamiento en Uravía, Checa, dejando el proyecto en manos exclusivas de la Epmaps

El valle de Uravía es una zona boscosa y rica en humedales, que cuenta con protección ecológica otorgada por el Municipio de Quito.
El financiamiento internacional para la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en Uravía, en la parroquia de Checa (Tumbaco), ya no está sobre la mesa.
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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) decidió retirarse del proyecto, según se confirmó en una reunión mantenida el 21 de abril de 2026 entre la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps), el organismo multilateral y representantes del Cabildo Cívico de Quito.
Desde el inicio, el proyecto de construcción, a cargo de la Epmaps, tuvo cuestionamientos ciudadanos, tensiones legales y críticas por la falta de socialización.
Con la salida del BID, los recursos inicialmente previstos serán redirigidos por la entidad municipal hacia otras prioridades dentro del Distrito Metropolitano.
El origen del problema
Para el Cabildo Cívico, con el retiro del BID, la responsabilidad total del proyecto y del cumplimiento de la hoja de ruta acordada queda ahora exclusivamente en manos de la Epmaps.
En un comunicado, señalaron que se mantendrán alertas y vigilantes sobre el desarrollo del proyecto PTAR-Checa. También advirtieron que la ausencia de supervisión internacional no puede traducirse en una flexibilización de los controles ni en posibles afectaciones a los derechos de la naturaleza o al patrimonio arqueológico del Valle de Uravía.
Este retiro financiero es consecuencia de una planificación que no socializó debidamente el proyecto con la comunidad desde su origen
Asimismo, el colectivo reiteró que la decisión del organismo multilateral refleja, a su criterio, las falencias de una planificación que no fue socializada de manera adecuada con la comunidad desde el inicio.
Proyecto en un área de protección ecológica
El proyecto original planteaba levantar la planta en Uravía, una zona que no solo es considerada área de protección ecológica por el Municipio de Quito, sino también un espacio con valor cultural y arqueológico. Allí conviven humedales, fauna nativa y vestigios de antiguas civilizaciones.
Ese fue precisamente el punto de quiebre con la comunidad. Desde un inicio, moradores y organizaciones locales rechazaron la ubicación propuesta, alertando sobre los posibles impactos ambientales y patrimoniales. La oposición escaló incluso a los tribunales: en 2024, Alfonso López presentó una acción de protección para frenar la obra.
“Nosotros no estamos en contra de una planta de tratamiento. Sabemos que es necesaria. Lo que pedíamos era que se ubique en un lugar adecuado, sin poner en riesgo el entorno ni nuestra historia”, explicó en su momento.
En octubre de 2025, la propia Epmaps anunció que el proyecto sería reubicado en la misma parroquia, tras suspender el contrato con la consultora encargada de los estudios de prefactibilidad y realizar una nueva evaluación técnica.
Sin embargo, la reciente salida del BID plantea divesas dudas, como si seguirá en pie la construcción de la planta, con qué financiamiento y bajo qué condiciones.