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Diario Expreso Ecuador

El reciente video de José Julio Neira dibuja el anticorreísmo de cartón del Gobierno Nacional

El último video del secretario general de la Administración es una pieza de campaña con la que el gobierno busca apropiarse de una bandera que nunca fue suya

El secretario Neira publicó un nuevo video en el que se apodera de los casos contra el correísmo que surgieron de la prensa independiente.

El secretario Neira publicó un nuevo video en el que se apodera de los casos contra el correísmo que surgieron de la prensa independiente.CHATGPT

Roberto Aguilar
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Lo que debes saber

  • El Gobierno de Daniel Noboa adoptó un discurso fuertemente anticorreísta pese a que el noboísmo no mantuvo históricamente una posición de confrontación con el correísmo.
  • Nadie desconoce las denuncias de corrupción y ataques a la libertad de prensa durante el correísmo. Sin embargo, el actual Gobierno las usa  políticamente mientras reproduce prácticas similares contra medios y periodistas.

El noboísmo nunca fue anticorreísta. No lo fueron sus dirigentes (empezando por el propio Daniel Noboa) cuando el correísmo era el proyecto antidemocrático hegemónico de la política nacional y venía conspirando abiertamente desde 2019, e intentando golpes de Estado alternativamente violentos o parlamentarios, hasta que consiguió tumbar a Guillermo Lasso en 2023. 

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En ese entonces el actual presidente era un asambleísta de tercera fila cuya postura ante el correísmo golpista consistía en halagarlo y coquetear con él. Luego se convertiría en el candidato antinada (perfecta caracterización para un asambleísta que era precisamente eso: nada) y llegaría a la presidencia por un azar inexplicable. Oh sorpresa: tres años después, su gobierno ha hecho del más radical anticorreísmo (ese anticorreísmo que nunca profesó) el leitmotiv de su campaña electoral. 

El nuevo video del servicial secretario de la Administración, José Julio Neira, publicado este martes en redes sociales, es el ejemplo más acabado de ese trivial anticorreísmo de labios para afuera con el que el gobierno pretende, torpemente quizá, ganar puntos ante los electores.

Paradoja que no sorprende a nadie: el video, de 12 minutos de duración, está lleno de verdades y sin embargo es mendaz y malicioso. Es verdad que el partido de la Revolución Ciudadana fue el refugio político de organizaciones criminales; que la dictadura venezolana financió sus campañas, como las de todos sus aliados en la región; que montó una estructura criminal dirigida desde Carondelet para cobrar sobornos a los contratistas del Estado, razón por la cual Rafael Correa fue sentenciado a prisión y se convirtió en el prófugo bilioso y amargado que estaba destinado a ser; que participó con entusiasmo de la red de corrupción continental de Odebrecht; que se robó los fondos de la reconstrucción de Manabí y Esmeraldas, delito de gente ruin, de mala entraña; que dilapidó 1.200 millones de dólares en aplanar un terreno para construir una refinería invisible… 

Todo eso es cierto pero en boca de José Julio Neira pierde sustancia, incluso rigor. Sin autoridad moral para decirla, la verdad sólo puede resultar desprestigiada.

Neira hace un recuento de apenas una parte de los hechos que el periodismo independiente, ése que su gobierno ha logrado casi extinguir, se la pasó dos lustros denunciando. Anticorreísta de última hora, no rinde, sin embargo, el homenaje debido a aquellos periodistas que lo fueron cuando serlo implicaba riesgos reales, al menos de quedarse en el desempleo. 

Habla de esas denuncias e investigaciones como si fueran suyas y hasta se permite decir que, para salir del correísmo, “hemos tenido que luchar contra muchas estructuras y muchas fuerzas ocultas tras sombras políticas, mediáticas y delictivas”. Se adjudica las luchas de otros y cuenta a los medios entre los enemigos, tal como hacía y sigue haciendo Rafael Correa.

“La libertad de prensa -dice refiriéndose al decenio correísta- no era lo que es hoy”. Y pone ejemplos: la persecución judicial a Juan Carlos Calderón y Christian Zurita por su investigación sobre los negocios de Fabricio Correa, “El Gran Hermano”; la demanda por injurias calumniosas contra diario El Universo por un artículo de su editor de opinión, Emilio Palacio, que se resolvió con una sentencia que obligaba a pagar 40 millones de dólares al periódico y el magnánimo perdón del comandante. 

Lo que no dice José Julio Neira

No dice que esa investigación sobre los negocios de “El Gran Hermano” se publicó por entregas en EXPRESO, el Diario que él mismo persiguió con acusaciones falsas y documentos forjados; el Diario que hoy su gobierno tiene intervenido, cuyas acciones quiere virtualmente expropiar y al que ha presionado directamente (sin éxito) para que le entregue las cabezas de algunos periodistas. 

Tampoco dice, al hablar del caso El Universo, que el objetivo que buscaba Correa lo consiguió finalmente Daniel Noboa: apropiarse de su línea editorial mediante lo que parece ser una compra por medio de testaferros, similar a la de tantos otros medios hoy al servicio del oficialismo.

Habla también el secretario Neira del asesinato del general Jorge Gabela, y dice que el gobierno de Correa trató de encubrir a los culpables: “salió a decir que el general había sido víctima de la delincuencia común”. Eso es cierto y tiene una oscura semejanza con el asesinato, hace apenas dos meses, de la activista Mónika Silva. El ministro del Interior “salió a decir”, para recuperar su fórmula, que había sido un suicidio. En cuanto al peritaje del caso Gabela, que “fue alterado y ocultado” como bien recuerda Neira, ¿no sería hoy declarado bajo reserva?

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Termina el video con la intervención de Doménica Bajaña, la nueva secretaria de Integridad Pública (el cargo que fue de Neira), ofreciendo la gran transformación moral de la República: “la construcción de una cultura de integridad”, nada menos, que se obtendrá, oh tautología “fortaleciendo la integridad”. 

Hojas de ruta, metodologías estandarizadas, normas técnicas para el manejo de conflictos de interés (si eso es verdad Daniel Noboa está en serios aprietos), nombramiento de “responsables institucionales de cumplimiento”… No son conscientes Neira y su aprendiz de cuánto se parecen a la tecnocracia correístas cuando exponen estos planes.

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