SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Museo Nacional de Ecuador: La identidad del pueblo sintético

Crónica en primer persona escrita por el jurado del concurso para el Museo Nacional de Ecuador. El Ejecutivo ecuatoriano rechazó Ecos del Sol por simple

La propuesta Estratos Vivos, del equipo SANAA-A0-CPA-JHS, fue seleccionada para el diseño del nuevo Museo Nacional del Ecuador.

La propuesta Estratos Vivos, del equipo SANAA-A0-CPA-JHS, fue seleccionada para el diseño del nuevo Museo Nacional del Ecuador.Tomada de la cuenta de X de @RobertoLuqueN

Creado:

Actualizado:

Lo que debes saber

  • Daniel Noboa rechazó el proyecto ganador del Museo Nacional tras la presión en redes sociales.
  • El jurado del concurso del Museo Nacional cuestiona cambios al proceso decidido por el Gobierno.
  • La polémica por el Museo Nacional reabre el debate sobre redes sociales y decisiones públicas en Ecuador.

Cuando acepté la invitación para formar parte del jurado del concurso internacional para el nuevo Museo Nacional del Ecuador, creí que iba a Quito a juzgar arquitectura. 

Te invitamos a leer | Lo mejor que puede ocurrir es que el Museo Nacional de Ecuador no se construya

No sabía que acabaría siendo testigo (y personaje) de algo más grande: la demostración empírica, en tiempo real, de cómo un gobierno populista digital devora a sus propias instituciones cuando el algoritmo se lo pide.

Tras un proceso impecable gestionado por el Colegio de Arquitectos de Pichincha a través de varios días de entrevistas y deliberaciones, el jurado, compuesto por varios arquitectos de oficio, locales y extranjeros, gestores de cultura y patrimonio, y representantes del poder político (el presidente Daniel Noboa y la vicepresidenta María José Pinto figuraban como miembros del jurado y participaron a través de sus delegados), otorgó el primer premio a Ecos del Sol, del estudio de Alberto Campo Baeza con la firma quiteña MAODA. 

Un paralelepípedo de hormigón blanco con vacíos cubiertos de pan de oro que había sido objetados por los representantes políticos durante las deliberaciones.

La reacción en redes sociales

El anuncio público se hizo el 6 de julio y, en cuestión de horas, el timeline dictó sentencia: “otra plataforma financiera”, en referencia al edificio construido durante el gobierno de Correa en Quito, que los representantes políticos veían como el ancestro del proyecto ganador, y que creo que es la razón de la vigorosa oposición que hicieron durante el proceso (aunque arquitectónicamente tiene poco que ver). 

Una petición en Change.org reunió miles de firmas pidiendo “reevaluar” la propuesta. Las redes confirmaban la intuición populista del presidente.

La defensa técnica del Museo Nacional

La viceministra de Cultura, Romina Muñoz, que es quien mejor conoce el archivo del museo y ha estado implicada en el proceso y en las deliberaciones, hizo lo que debe hacer una servidora pública de alto calibre: dar la cara. 

Te puede interesar | 'Estratos Vivos' será el diseño del nuevo Museo Nacional del Ecuador

Explicó que un museo nacional no es una escultura sino una máquina de conservar memoria (1,2 millones de bienes patrimoniales, reservas técnicas, conservación preventiva, salas flexibles iluminadas naturalmente) y que las redes juzgaban una imagen sin entender la función. 

Con una enorme valentía en estos tiempos de políticas populistas e identitarias, explicó también que pretender que un solo edificio “represente la identidad ecuatoriana” es la trampa perfecta, porque esa identidad es plural o no es. Precisamente lo que más me gusta de la propuesta ganadora es su distancia con el proyecto identitario que pretende representar al pueblo.

Fue cesada inmediatamente, y tras ella salieron Carla Freire y Carlos Montalvo, responsables de las colecciones del museo, quienes fueron cruciales en ayudarnos a entender las necesidades programáticas. Profesionales de los que cualquier institución del mundo estaría orgullosa.

El pronunciamiento del ministro Luque

El 10 de julio, el ministro Luque (miembro del jurado del concurso en representación del presidente Noboa) publicó en X su proclama. Empezaba con un vocativo de balcón: “¡Ecuatorianos!” (me recordó inmediatamente al Generalísimo Franco, que empezaba sus discursos clamando “¡Españoles!”). 

Anunciaba que la empresa pública encargada del proyecto rechazaba la propuesta ganadora, y que se convocaría a los finalistas a volver a presentarse y que el diseño definitivo se elegiría “junto a la ciudadanía”, porque el proyecto debía responder “al sentir de la ciudad”. 

La falacia central del comunicado de Luque es presentar el conflicto como un dilema entre expertos y democracia, que es por otra parte típico de las administraciones populistas. No hay mayor enemigo de los expertos que el populismo.

Una de las tres  propuesta de diseño para el Museo Nacional del Ecuador sobre las cuales puede votar la ciudadanía.

Una de las tres propuesta de diseño para el Museo Nacional del Ecuador sobre las cuales puede votar la ciudadanía.Cortesía: Imagen referencial presentada por el Gobierno.

El "público fantasma" y la infocracia

Hace poco más de un siglo que Walter Lippmann escribió The Phantom Public, donde afirmaba que el público soberano de la teoría democrática es un fantasma y los ciudadanos viven de imágenes mentales, de estereotipos. 

El episodio del MuNa demuestra la teoría de Lippmann con un nuevo público fantasma: los Ecuatorianos de Luque son un pueblo sintético, un agregado fabricado por métricas, sesgado por quien habita cada plataforma, amplificado por lo que conviene al algoritmo, y disuelto a las setenta y dos horas sin dejar responsables. Byung-Chul Han lo llama infocracia: la esfera pública sustituida por tormentas de indignación que no argumentan, sino que descargan. Las jaurías digitales.

El rechazo a Ecos del Sol

El Ejecutivo ecuatoriano rechazó Ecos del Sol por simple. Un político de pro y sus seguidores necesitan arquitectura rara: torsiones, curvas, voladizos imposibles, la firma reconocible del ‘star system’, el sueño de un efecto Bilbao propio, pero sin el temple necesario. Pero ese tren pasó hace años. Hasta Xi Jinping (que encargó más arquitectura-espectáculo que nadie) decretó en 2014 el fin de la fiesta: “no más arquitectura rara”, dijo, y en 2016 China lo convirtió en norma. 

Los premios Pritzker de la última década también han ido a la sobriedad, la reutilización, el nunca demoler. Pero Ecuador no construirá el primer ícono de su contemporaneidad sino el último dinosaurio del ‘star system’. Tenía en las manos la oportunidad de producir el primer gran museo de la nueva austeridad latinoamericana.

El simbolismo arquitectónico de la propuesta

El proyecto propone un prisma de hormigón blanco (heredero del brutalismo quiteño de Milton Barragán y Wappenstein, esa modernidad propia que la ciudad parece empeñada en olvidar) con oquedades embellecidas con pan de oro. 

Sigue leyendo | Revalorice su terreno: Compre un museo

Pero los memes no ven que el emblema del Museo Nacional es el Sol de La Tolita, la máscara áurea de una cultura que trabajó el oro, el cobre y el platino siglos antes de que Europa supiera fundirlo. 

El pan de oro es también el interior de la Compañía de Jesús, cumbre del barroco colonial quiteño. Tres momentos de la historia del lugar (la orfebrería ancestral, el barroco de la colonia, el hormigón moderno) sintetizados no en un discurso o en una geometría, sino en la materia misma del edificio. Campo Baeza no pronunció la demagogia identitaria que el momento exigía. La construyó.

Un llamado al presidente Daniel Noboa

Señor Noboa, dese la vuelta. Aún está a tiempo. Pídale a la viceministra y a su equipo que vuelvan para continuar el excelente trabajo que han estado haciendo y continuar el proyecto elegido. 

Son los únicos que pueden llevar a cabo este proyecto. Deje de fiarse del pueblo sintético de las redes y sus identidades y empiece a escuchar a quienes tienen el valor de confrontarle con argumentos. O este proyecto no será su legado sino su mausoleo.

tracking