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Diario Expreso Ecuador

Wellinton Emiro

En 2011, el abogado Wellinton Emiro entregó al presidente Correa un sobre con denuncias sobre la infiltración del narcotráfico en la justicia y la Policía

Un sobre manila simboliza las denuncias sobre la penetración del crimen organizado en las instituciones ecuatorianas y las advertencias que, según el artículo, nunca fueron atendidas.

Un sobre manila simboliza las denuncias sobre la penetración del crimen organizado en las instituciones ecuatorianas y las advertencias que, según el artículo, nunca fueron atendidas.Imagen generada con IA

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Wellinton Emiro Alcívar Quiñónez llevaba un sobre manila bajo el brazo. Adentro había nombres, datos y pruebas sobre la penetración del cartel de Sinaloa y de estructuras colombianas en la justicia y la Policía de Esmeraldas. Wellinton Emiro se acercó personalmente al presidente Rafael Correa el 11 de octubre de 2011, durante una visita oficial a Portoviejo. La escena ocurrió en el edificio de la Gobernación de Manabí. Tuvo apenas unos segundos para sortear la seguridad, hablar brevemente con el mandatario y entregar el sobre a uno de los acompañantes de la comitiva presidencial.

La denuncia que terminó en asesinato

Wellinton Emiro se había cansado de enviar denuncias a la Presidencia, al Ministerio del Interior y a la Comandancia de Policía. Por eso decidió entregar la información personalmente al presidente. El país era otro. Las cifras de muertes violentas eran una fracción de lo que son hoy. Nos referíamos al Ecuador como una “isla de paz”. Las historias de extrema violencia de Colombia nos parecían distantes. No teníamos un narcoestado ni candidatos presidenciales asesinados por mafias narcopolíticas. Sin embargo, Wellinton Emiro caminaba con la sensación de que le respiraban en la nuca; hablaba como quien escucha pasos detrás de la puerta. Estuvo en el programa de víctimas y testigos, con protección policial, pero luego le fue retirada. Varias veces advirtió, literalmente, que lo iban a matar. Y así fue: el 8 de febrero de 2012, sicarios entraron a su estudio jurídico, en el centro de Portoviejo, y lo asesinaron. Tenía 51 años. Un día antes había visitado la redacción de El Universo para insistir en sus denuncias. La muerte le llegó con una puntualidad siniestra. Nunca se hizo justicia ni se tomaron en serio sus advertencias. ¿En qué rincón, en qué basurero, en qué bodega reposará hoy el sobre manila que le entregó al presidente Correa?

Quince años después, la misma amenaza

Me lo he preguntado esta tarde, perdido en mis pensamientos, mirando al horizonte. Wellinton Emiro lo advirtió. Nos lo advirtió. Llegó tan lejos como pudo. Hizo su parte. Hoy, 15 años después, decenas de autoridades locales en todo el país tienen denuncias, procesos o investigaciones por lavado de activos, delincuencia organizada o alguna forma de vínculo con estructuras criminales. Alcaldes, prefectos, funcionarios y operadores políticos que se nos presentan como víctimas me han recordado hoy a Wellinton Emiro.

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