Lo que viene después
La muerte de Piero y el fin de la edición impresa de EXPRESO coinciden en una reflexión sobre nostalgia, relevo generacional y la esperanza de un futuro mejor

Piero murió a los 81 años mientras continuaba en actividad y preparaba nuevos proyectos musicales.
Ha muerto Piero. Sus canciones acompañaron mi niñez y todavía hoy la “Sinfonía inconclusa en la mar” me devuelve cientos de momentos felices. Casi al mismo tiempo, por un correo que nada tenía que ver, me entero de que este diario dejará de circular en papel. Dos despedidas juntas obligan a preguntarse qué llega a ocupar el lugar de lo que se va.
La nostalgia y el paso del tiempo
Toda vida es una sucesión de victorias de la entropía. Los abuelos mueren, cierran las tiendas del barrio, se apagan los programas de la infancia, y las plazas donde jugábamos se nos muestran un día en decadencia. Lo soportamos porque algo crece en su lugar. Los niños llenan la casa que dejaron los viejos.
En la ciudad ocurre igual. El progreso se ve en los edificios, las vías, las empresas y los lugares de encuentro que reemplazan a los que no funcionaron o cumplieron su vida útil. Cuando ese relevo opera, la nostalgia convive con la fe en lo que viene. Cuando falla, se escoge el parche al apuro y la medida de emergencia que se vuelve permanente sin superar jamás su precariedad.
Guayaquil se enamoró del Malecón 2000 y Quito del TelefériQo, y cuesta nombrar una obra posterior que haya despertado entusiasmo colectivo. El Metro pudo serlo, pero llegó con tanto retraso y controversia que se estrenó ya sin épica y cumple como poco más que un costosísimo transporte turístico. Al alcalde saliente de la capital se le endilga que en cuatro años no hizo obra y estoy seguro de que no es cierto. Obra habrá. El problema es que no enamora, no congrega y no une.
El relevo no siempre significa progreso
Cantaba Piero a un viejo bueno, de andar lento, que venía de otro tiempo. De otro tiempo son también las ideas y el liderazgo del país, que no merecen canto alguno. Urge el relevo, aunque desde 1979 hemos aprendido que no todo cambio es progreso.
Esperamos que las lecciones del pasado, la esperanza en el futuro, y la capacidad de trabajo de quienes hacen Diario Expreso aporten la serenidad para tomar esta nueva etapa como una oportunidad de cantarle a la vida y a la esperanza como lo hacía Piero, nuestro querido Piero.