Por favor, no piensen
Gremios educativos critican la burocracia y piden simplificar requisitos en trámites del Ministerio de Educación en Ecuador.

Instituciones educativas enfrentan procesos complejos que, según gremios, dificultan la gestión y transparencia.
Hace ya algunos años, quien a la sazón conducía el Ministerio de Educación me comentaba que, en ocasiones, cuando realizaba el seguimiento de lo que había dispuesto a sus mandos medios, tenía que increparles con esa exclamación: “¡Por favor, no piensen!”. Y es que, a veces, ya sea por obsecuencia u obsesiva diligencia, por intereses propios o creados, o por devengar interesadas peticiones, la burocracia suele deslizar ideas y hasta párrafos que no fueron ni pensados, peor dispuestos, por la autoridad superior.
Política
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Gremios cuestionan pedidos innecesarios del Ministerio
Comentamos esto porque, desde gremios de nuestra Sierra que tramitan autorizaciones de costos de pensiones, se nos ha hecho conocer de ciertos requerimientos que no les compete presentar. Y esto nos lleva a lo de siempre: en ocasiones, el Ministerio desea descubrir el agua tibia y se enreda en peticiones de tipo financiero que ni sus propios funcionarios pueden manejar.
Proponen simplificar procesos con criterios claros
Ciertamente, nunca hemos entendido por qué existe tanta complicación cuando, más allá de los documentos jurídicos que prueban la existencia de la institución y el cumplimiento de sus compromisos con los distintos entes de control, bastaría con requerir números absolutamente prácticos: Roles de pago, ¿cuánto personal adulto por niño?, ¿cuántos metros cuadrados de aula por alumno? ¿Cuántos metros de patios y canchas por estudiante? Si es una institución con innovación aprobada, ¿cuántas áreas académicas adicionales al currículo común entrega y cuál es su naturaleza?. ¿Cuánto soporte educativo entrega a través de profesionales no docentes? Y, para cerrar la cuestión de infraestructura, si su actividad la realiza o no en edificios construidos específicamente para escuelas o colegios.
Sería bueno pues, que se clarifique bien el petitorio de requisitos para que, ahí sí, la transparencia no permita acuerdos “especiales o non sanctos”. Si la trayectoria, el prestigio institucional, la seriedad del cumplimiento de gestión no bastan, por lo menos sí que hablen las cifras mensurables y la calidad del servicio que se entrega. Lo simple es mejor que lo complicado y engorroso de los trámites.