El mejor retorno de inversión
Y ahí está el retorno más difícil de medir: la verdadera sostenibilidad no es solo consumir menos hoy, es tener hijos para que nos importe el futuro del planeta

Criar hijos implica una enorme inversión de tiempo, recursos y responsabilidad, sin garantías de retorno material
Si hay un proyecto de vida que nos demanda la más alta inversión es sin duda tener hijos. El capital y las horas dedicadas a este proyecto pueden escalar con cientos de miles de dólares, con más horas dedicadas a su éxito que cualquier otro proyecto. Es un proyecto incierto y de alto riesgo, en donde no hay una métrica de aseguramiento que nos permita tener proyecciones certeras de su retorno. Es una inversión volátil, que muchos incluso elegimos hacer más de una vez. El tiempo que hay que dedicarle te agotará más que cualquier maratón que decidas correr. A no ser que te dediques a la explotación infantil, no verás retorno monetario de este proyecto nunca.
Tener hijos exige la capacidad de soportar la presión de saber que otra vida depende de ti. Que, si algo falla en tu vida, no solo te afectará a ti, sino que esos hijos carecerán de futuro. Esa presión no es para todos.
¿Por qué tenerlos entonces? Seguro es la pregunta que se hacen millones de personas en el mundo que deciden no tenerlos. La fertilidad mundial ha caído aproximadamente 55 % desde 1950. Ese dato es alarmante.
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La paternidad como motor de crecimiento personal
Tener hijos es la fuerza más grande que te empuja a ser mejor persona. La presión de saber que eres modelo para un pequeño ser humano es el poder más grande de superarnos como especie. Vivir con valores, tener paciencia, pensar dos veces antes de actuar es lo que te da el privilegio de ser padres. Otros gastarán miles de dólares en sesiones de coaching y cursos de superación personal; los padres lo tenemos gratis. Otro retorno de esta inversión es dejar un legado en el mundo como señal de evolución de la especie.
Cuando comprendes que al más allá no te puedes llevar ni un centavo de lo que tienes en el banco, entiendes que dejar una mejor versión tuya da por servido tu trabajo en la tierra. Luchar por un planeta mejor a futuro es tarea de quienes dejan un legado de generaciones en este presente. Y ahí está el retorno más difícil de medir: la verdadera sostenibilidad no es solo consumir menos hoy, es tener los hijos para que nos importe el futuro del planeta. Tener hijos y criarlos bien puede ser uno de los actos de sostenibilidad más profundos que existen.