La hidra en Quito
Es que las organizaciones criminales entendieron hace rato de cooperación, mientras que nuestras instituciones y autoridades todavía tratan de descubrirla

El Gobierno anunció un Plan de Protección para reforzar la seguridad en Quito ante el avance del crimen organizado.
El Gobierno reaccionó, hay que reconocerlo. Después de que un cuerpo decapitado apareciera colgado de un puente en Quito llegó el anuncio del Plan de Protección. En una ciudad que está siendo golpeada con mayor violencia por el crimen organizado, más presencia del Estado es urgente.
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Sin embargo, parece que el Gobierno parece más reactivo que proactivo. Es como si estuviera a la espera de que el horror se vuelva imposible de ignorar para actuar. Y no se debe olvidar que el anuncio del plan se hace ‘ad portas’ de una cerrada disputa electoral por la Alcaldía. ¿Coincidencia?
El crimen organizado funciona como una red
De todas formas, el plan merece respaldo. Dos mil policías y otro tanto de militares pueden controlar y recuperar espacios. Pero la simple fuerza no es suficiente. El crimen organizado no solo está detrás de una puerta que se tumba o en una esquina ocupada por el microtráfico. Es una red presente en los lugares más impensados y que reemplaza rápidamente a quienes caen.
Es que las organizaciones criminales entendieron hace rato de cooperación, mientras que nuestras instituciones y autoridades todavía tratan de descubrirla. Por eso se debe coordinar acciones entre entidades nacionales, municipios y gobiernos extranjeros, trabajando también en inteligencia, que debe ser compartida.
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Así, lo lógico es que Gobierno y Municipio colaboren. El uno tiene la fuerza pública y los organismos de inteligencia. El otro controla la vida en la ciudad y no puede lavarse las manos. Pensemos en las motocicletas, que aparecen con frecuencia en delitos. ¿Qué control sostenido existe sobre ellas? O en la iluminación, o en la movilidad. Para eso también sirven las ordenanzas, no solo para legalizar letreros.
La tragedia es que el bien común suele perder casi siempre frente al ego y al cálculo político, por lo que esa colaboración se ve improbable. Peor aún a las puertas de una elección.
Entonces sí, el plan es una buena noticia, pero sin coordinación e inteligencia será apenas un operativo. Porque el crimen transnacional es una hidra. Cuando se corta una cabeza, si nadie ataca el cuerpo que la alimenta, aparecen dos más.