No hay vacuna
La vacuna no se paga con efectivo, se paga con silencio. Una portada intrascendente, una investigación archivada, una denuncia tildada de calumnia.

Granasa publicará la última edición impresa de Diario Expreso el viernes 9 de octubre de 2026.
En el Ecuador de estos años todos sabemos qué significa pagar la vacuna. El tendero y el transportista pagan para que los dejen trabajar. Con la prensa el mecanismo es idéntico, solo que más sutil. No llega un fulano en moto, con pantaloneta y camiseta; llega un funcionario con chofer y guardaespaldas, enfundado en un “Armani”. Y la vacuna no se paga con efectivo, se paga con silencio. Una portada intrascendente, una investigación archivada, una denuncia tildada de calumnia. El que paga sigue circulando; el que no, carga con las consecuencias.
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Valeria Alvear
Esta es mi última columna en la edición impresa. Dentro de poco este diario ya no será voceado en las calles, y no por falta de lectores ni de noticias que contar. Deja el papel porque se quedó sin auspiciantes. Nadie clausuró nada, sería torpe, y el poder no lo es. Clausurar un periódico fabrica mártires y enciende alarmas en el extranjero. Asfixiarlo, en cambio, es limpio. Basta una llamada, una indirecta a la renovación de un contrato, una auditoría tributaria sorpresiva, un trámite que de pronto se demora. Nadie amenaza; apenas se insinúa. Y quien debe entender… entiende.
A diario Expreso lo abandonaron los auspiciantes. Sin embargo, al dueño de la ferretería de la esquina que retiró su anuncio, no hay nada que reprocharle. El reproche debe ir hacia arriba. Hacia ese empresariado que llena auditorios hablando de seguridad jurídica, que firma comunicados en defensa de la libre empresa y que patrocina, cada año, el foro sobre libertad de expresión. Ese mismo empresariado retiró su pauta sin que nadie tuviera que pedírselo dos veces. Descubrió que la libertad es un principio vital, siempre que no comprometa los números del próximo trimestre. Defiende el mercado con fervor de misa dominical, pero ante el primer ceño fruncido del poder “renuncia” al vocero osado e incómodo. En el próximo evento, sin rubor alguno, volverán a repartir placas a los héroes de la libertad y a proclamar que sin prensa libre no hay democracia. Son los mismos gremios que, no hace tanto, le exigían a la prensa denunciar los abusos de otros gobiernos. Entonces el periodismo incómodo les resultaba útil, porque incomodaba a otros.
Ahora el vocero oficial dirá que en este país hay libertad de pauta y callará lo que ya hemos dicho, que el gobierno es en realidad, el único anunciante, con máscara o sin ella. Otros siguen pagando la vacuna y, claro, siguen circulando o locutando rebosantes de pauta oficial. Este diario pagó el precio de publicar los contratos que no debían conocerse y de preguntar dónde estaba el dinero, mientras los demás reflexionaban sobre la inmortalidad del cangrejo. Por eso se apaga la rotativa, aunque mañana alguien diga que fue por mala administración.
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Richard Josue Jimenez Mora
Diario Expreso sigue en su versión digital, más ligero de equipaje, pero cargado de convicciones. Sostenerlo nos toca a nosotros, porque un país sin testigos es un país donde todo está permitido. Los ex anunciantes harían bien en pensar que ayer el poder les pidió retirar un anuncio, hoy les desenchufó plantas y negocios, y mañana, quién sabe. Ese día descubrirán que necesitaban a alguien que lo contara. Los gobiernos pasan; la historia queda. Y algún día contará quién cobró el silencio y quién se negó a venderlo.
Mi solidaridad con la familia Martínez, a la que me unen viejos y entrañables lazos de amistad. Desde el genial e inolvidable fundador del diario, pasando por su tenaz y valiente hijo, hasta sus nietos. Pudieron vender su silencio a buen precio y prefirieron conservar la dignidad, que no tiene precio. Y a los administradores, reporteros, correctores, diagramadores, prensistas, distribuidores y voceadores, que mañana madrugarán sin periódico que armar ni que vocear, mi reconocimiento y un abrazo.