Repensemos la Tri
Terminado este Mundial, la Tri necesita un director técnico con un proyecto serio y un proceso que le permita trascender más allá de la clasificación en 2030

Ecuador debe elegir bien al nuevo director técnico de la Tri porque la generación dorada no ha ganado nada aún, y clasificar al Mundial 2030 será mucho más accesible.
Terminó el Mundial, y con él la fiesta donde los sueños caben en una pelota; pero al final nos quedaron lecciones. Viendo a Ecuador empatar con Curazao, esa isla de 150 mil habitantes que nos hizo sudar frío, revisé el currículum de su técnico: Dick Advocaat, quien dirigió tres veces a Holanda, además de Bélgica, Rusia y Serbia; un historial tan largo que parece de cuatro entrenadores distintos. Y cuando vi a Cabo Verde entendí que su entrenador, Pedro ‘Bubista’ Brito, nacido en Cabo Verde, lleva seis años construyendo un proceso, sin urgencias ni improvisaciones.
Ahí empecé a preguntarme si vamos a tener el técnico que merecemos. Somos una generación dorada que no ha ganado nada aún. Y ojo: clasificar al Mundial 2030 será mucho más accesible. Con Argentina, Uruguay y Paraguay ya clasificados como sedes, y sumando la repesca, hasta ocho de diez selecciones sudamericanas irán al Mundial. Ya no nos pueden vender esa meta como techo.
Deportes
Nuevo técnico de Ecuador ¿Cuáles son los candidatos para dirigir a la Tri y quiénes son descartados?
Christian Macías
Clasificar al Mundial 2030 ya no basta
Tenemos que respetar el espíritu y el ejemplo de Alberto Spencer, Alex Aguinaga, Delgado, Méndez y otros tantos héroes que vistieron el uniforme. Hace más orden y decisión mirar a las naciones pequeñas que apostaron por técnicos con procesos claros, extranjeros con currículum o locales que conocían su liga. De los semifinalistas, casi todos tenían entrenador local. Un entrenador no arma un álbum de cromos con las estrellas del momento: convoca a quienes saben jugar en equipo, sean estrellas o no.
Nuestra selección no debería ser una vitrina para revalorizar jugadores ni para posicionar clubes: tiene que reflejar el sueño y talento de los jóvenes que la componen. Ya vimos que un proceso claro y firme nos dio oro olímpico en otras disciplinas ecuatorianas. Ahora toca aspirar a eso en la Copa América, en las Olimpiadas y en un Mundial. Tenemos cuatro años para salir de las buenas intenciones y hacer tangibles los sueños de una nación.