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Diario Expreso Ecuador

Mientras rodaba el balón

Terminado el Mundial 2026 toca prestar atención a la economía, al fenómeno de El Niño y a la geopolítica que determinarán el futuro de la región y el país

Mientras mirábamos las canchas, el mundo no se detuvo. Las guerras continuaron, las economías acumularon tensiones y América Latina tomó decisiones que marcarán su futuro.

Mientras mirábamos las canchas, el mundo no se detuvo. Las guerras continuaron, las economías acumularon tensiones y América Latina tomó decisiones que marcarán su futuro.Archivo Expreso

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Durante treinta y nueve días vivimos pendientes de un balón. El Mundial volvió a demostrar la capacidad del fútbol para reunir a millones alrededor de una emoción compartida. Pero mientras mirábamos las canchas, el mundo no se detuvo. Las guerras continuaron, las economías acumularon tensiones y América Latina tomó decisiones que marcarán su futuro.

En Ucrania, la guerra jamás hizo una pausa. Rusia siguió atacando ciudades e infraestructura, mientras Ucrania respondió contra objetivos militares y energéticos. Europa continuó debatiendo cuánto tiempo podrá sostener el esfuerzo bélico y hasta dónde involucrarse en un conflicto sin salida clara. Detrás de la diplomacia permanecen las víctimas y una destrucción ya incorporada al paisaje cotidiano.

En Gaza, la crisis humanitaria siguió deteriorándose entre operaciones militares, desplazamientos y restricciones para el ingreso de ayuda. La escasez de alimentos, medicinas, agua y refugio mantuvo a la población atrapada entre la guerra y el fracaso de la diplomacia.

En el estrecho de Ormuz, la ruptura de la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán reactivó los ataques y volvió a amenazar una de las rutas energéticas más importantes del planeta. El petróleo repuntó y aumentaron los costos de transporte, seguros y combustibles.

La convulsa realidad de la región

América Latina tampoco estuvo inmóvil. Colombia eligió presidente a Abelardo de la Espriella, cerrando el ciclo de Gustavo Petro y reflejando el rechazo a la inseguridad, el deterioro económico y los excesos ideológicos de la izquierda. En Perú, Keiko Fujimori se impuso por una diferencia mínima, en una elección que volvió a revelar la fragmentación del país. Más que un giro contundente hacia la derecha, ambos resultados muestran sociedades divididas y gobiernos que reciben una oportunidad, no un cheque en blanco.

Venezuela enfrentó una de las peores tragedias naturales de su historia reciente. Los terremotos del 24 de junio dejaron miles de víctimas, decenas de miles de heridos y comunidades destruidas. Los rescates expusieron no solo la magnitud del desastre, sino también la debilidad institucional acumulada durante años.

La región enfrenta además la llegada de un nuevo episodio de El Niño. Sequías, inundaciones, incendios, pérdidas agrícolas y restricciones energéticas amenazan a varios países. Ecuador y sus vecinos preparan planes de contingencia con capacidades desiguales. Para economías frágiles, cualquier evento severo implica menor producción, alimentos más caros, presión fiscal y mayor pobreza.

Ecuador no observa estos acontecimientos desde la tribuna. Un petróleo más caro puede elevar los ingresos por exportaciones, pero el beneficio se reduce por nuestra limitada producción, la ineficiencia de Petroecuador y la necesidad de importar combustibles refinados. A ello se suman el impacto potencial de El Niño sobre la agricultura, las carreteras y la generación eléctrica, además de una violencia criminal que condiciona la inversión, el empleo y la vida cotidiana.

El Mundial terminó. Los campeones levantaron la copa, los estadios se vaciaron y las redes buscarán otra distracción. Terminados los noventa minutos, corresponde levantar la mirada del marcador y volver a ocuparnos de aquello que verdaderamente determina nuestro futuro.

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