poder adquisitivo
Inflación baja, salarios estancados: ¿Por qué el sueldo no les alcanza a los asalariados?
La estabilidad de precios que trajo la dolarización redujo la inflación, pero también hizo que se dejara de discutir ajustes salariales

La estabilidad de precios que trajo la dolarización redujo la preocupación por la inflación.
La dolarización nos trajo muchos beneficios, entre ellos niveles de inflación baja y estable. Sin embargo, es precisamente ese nivel bajo de inflación el que ha sacado la variación de precios de la conversación entre trabajadores y empleadores, y son pocas las empresas del sector privado en las que se habla de ajustes salariales anuales en línea con la inflación de los consumidores.
Opinión
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Santiago Mosquera
En economías donde hay inflación elevada, hay negociaciones y acuerdos salariales de forma frecuente, inclusive quincenal o mensual en episodios de hiperinflación, para intentar reducir el impacto negativo que tiene la inflación en el poder adquisitivo de los trabajadores en relación de dependencia.
El salario básico crece, pero no beneficia a todos los trabajadores
En Ecuador, hay una negociación entre los trabajadores, empleadores y el Estado para determinar el ajuste anual en el salario básico unificado (SBU) que tiene un efecto sobre un grupo importante de los trabajadores. El SBU pasó de $354 al mes en 2015 a $482 en este año. Para aquellos ‘afortunados’ que tienen un nivel salarial por encima del SBU, las elevaciones anuales de este último generalmente no los beneficia. Por esa razón, no es extraño encontrar casos donde los salarios no han sido modificados en años, lustros e inclusive décadas.
En un país con elevados niveles de subempleo y desempleo, y baja generación de nuevos empleos formales, los trabajadores tienen menos oportunidades de pasar de un empleo a otro, lo que en mercados laborales más dinámicos suele resultar en mejoras salariales. Aún peor, en condiciones laborales como las del Ecuador, los trabajadores que se cambian de trabajo están dispuestos a aceptar reducciones salariales con el objetivo de mantenerse empleados. El resultado final es que, para muchos trabajadores en relación de dependencia, el poder adquisitivo de su salario se ha reducido con el paso del tiempo. Por ejemplo, si un trabajador que ganaba $1.000 mensuales en 2016 no ha recibido ninguna mejora salarial, su ingreso actual le permite comprar un valor equivalente a $900 de hace diez años (10% menos) por los efectos de la inflación.
Las empresas también enfrentan restricciones para subir salarios
Los empleadores enfrentan también condiciones complejas, y en algunos casos el no subir sueldos es una cuestión de subsistencia. Pensemos en lo ocurrido en el año 2024, cuando la inflación anual de los productores alcanzó 7.5%, especialmente por la subida en los costos de los insumos importados. En condiciones normales, los productores trasladan parte de su subida de costos a los consumidores. Pero cuando la economía atraviesa un mal momento, como en ese año cuando el PIB se contrajo en 1.9% y la demanda interna cayó, es muy difícil trasladar los mayores costos. Como resultado, en el 2024, su margen de operación y utilidades cayeron.
En resumen, no se puede negar que la inflación baja es un beneficio de la dolarización en el Ecuador, pero no por ser baja debe salir de la discusión salarial en el país. Tampoco se debe subir los salarios en línea con la inflación, a todos por igual. Las empresas deben evaluar a sus empleados por sus mejoras en productividad y por su contribución directa en la generación de valor. Pero no hablar de ellas ni tampoco de la inflación en las revisiones salariales afecta el poder adquisitivo de los trabajadores y su bienestar laboral de largo plazo.