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Diario Expreso Ecuador

Si el riesgo país cae, ¿por qué debería importarnos?

El indicador mejora la percepción sobre Ecuador. ¿Cómo puede traducirse esa mejora en beneficios para empresas, inversiones y ciudadanos?

El indicador baja a sus mínimos. ¿Cuál es el impacto al ciudadano corriente?

El indicador baja a sus mínimos. ¿Cuál es el impacto al ciudadano corriente?Imagen elaborada con IA

Para los ecuatorianos informados, aquellos como usted que leen la prensa, no es raro encontrarse con noticias en las que se menciona el movimiento del riesgo país del Ecuador. El tono de las mismas ha sido muy positivo en los últimos meses, pero antes de abril del 2025, la mirada era extremadamente negativa porque el riesgo país anduvo prácticamente por las nubes. Dado que es un concepto financiero, considero apropiado parar un instante y definir lo que es el riesgo país, y aún más importante, entender qué implica para el ciudadano corriente.

El riesgo país es un indicador que mide qué tan riesgoso, según consideran los inversionistas internacionales, es prestarle dinero a un país. En términos simples, refleja la probabilidad de que un gobierno tenga dificultades para cumplir con el pago de sus deudas o enfrente problemas económicos, políticos o financieros que afecten su capacidad de pago. Este indicador suele expresarse como la diferencia entre la tasa de interés que pagan los bonos de un país, en nuestro caso el Ecuador,    y la que pagan los bonos del gobierno de Estados Unidos, considerados uno de los activos más seguros del mundo.

Mientras más alto sea el riesgo país, mayor será la tasa de rentabilidad que los inversionistas internacionales exigirán para adquirir bonos de deuda pública de ese país. El otro lado de la moneda viene dado por el precio de los bonos. A mayor rentabilidad demandada por los inversionistas (mayor riesgo país), menor es el precio que están dispuestos a pagar por dichos bonos.

¿Cuál ha sido la evolución del riesgo país?

El nivel de riesgo país del Ecuador ha caído desde los 1630 puntos básicos en marzo del año 2025 a apenas 378 el 15 de junio pasado, su nivel más bajo. Si bien los niveles de riesgo país han caído en otros países considerados emergentes, la caída en el Ecuador ha sido relativamente mayor por una combinación de elementos políticos y económicos. Como consecuencia, el precio de los bonos ecuatorianos en mercados internacionales ha subido mucho, convirtiéndose en una de las apuestas de inversionistas que mayor retorno generó en los últimos quince meses en el universo de los países emergentes.

La caída de este indicador permitió al Ecuador regresar a los mercados internacionales de deuda en dos ocasiones en este año. En enero, el país colocó $2.200 millones en bonos con vencimiento 2034 y $1.800 millones en bonos con vencimiento 2039, y utilizó $3.000 millones para recomprar una parte de los bonos 2030 y 2035 en circulación. En abril el gobierno colocó $1.000 millones    adicionales de bonos 2034 y 2039 en condiciones aún mejores que en enero, con un costo financiero menor.

La caída de riesgo país ayuda también a los emisores que venden bonos o toman deuda en mercados internacionales, pues la tasa de interés que ofrecen los bonos de gobierno es la tasa de referencia para otros tomadores de fondos. En Ecuador, sin embargo, hay pocas instituciones que toman deuda del exterior, entre ellas hay bancos, cooperativas, y algunas corporaciones grandes.

Pero, ¿Cuál es el impacto al ciudadano corriente? Su efecto vendrá en la medida que esos menores costos de financiamiento sean trasladados a los consumidores ecuatorianos a través de menores precios para bienes y servicios (para empresas no financieras) o menores costos financieros (para bancos y cooperativas).

Otro elemento que sí puede impactar favorablemente a una economía es que el menor riesgo país se convierte en una señal positiva para inversionistas internacionales que lleguen con recursos frescos en forma de inversión extranjera directa (IED).    Para el caso ecuatoriano, el año pasado vimos que la IED se triplicó frente al 2024 para alcanzar los $1.300 millones, la cifra más alta desde 2018, pero aún no lo suficiente para dinamizar la economía. En todo caso, son pasos importantes en la dirección correcta.

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