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Diario Expreso Ecuador

La prevención no es para un año

La falta de prevención y el cortoplacismo de las autoridades amenazan al país ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño y sus devastadores efectos

Ante las advertencias por la llegada del fenómeno de El Niño, ¿qué se ha hecho para mitigar los efectos de la tala del mangle, del crecimiento urbano y de la sedimentación de los ríos?

Ante las advertencias por la llegada del fenómeno de El Niño, ¿qué se ha hecho para mitigar los efectos de la tala del mangle, del crecimiento urbano y de la sedimentación de los ríos?Archivo Expreso

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Ya viene el Niñito jugando entre nubes,

Y los pescadores sufren los calores.

Ya se despertaron los opinadores,

Y eso aprovecharon los fiscalizadores.

Así puede ir una cancioncita que describa la seriedad con la que la mayor parte de las autoridades nacionales y seccionales han tomado la amenaza de un fenómeno de El Niño que ya está aquí y que podría llegar a manifestarse en una anormalmente larga y catastrófica temporada de lluvias. Énfasis en podría. Y es que los doctos y entendidos de la climatología, la oceanografía y la meteorología, que componen una minoría de las voces que venimos escuchando, lanzan advertencias con matices: todavía hay señales esperanzadoras sobre lo que se puede venir y, lo recalcan, no hay forma de predecir con exactitud lo que va a pasar.

Sin embargo, haríamos muy mal en hacer caso omiso a las advertencias de los expertos, las cuales han venido subiendo de tono a lo largo del año. Pero el punto no está meramente en hacer una apuesta informada, sino en entender que si el cielo no se cae este año, de todas formas algún día lo hará, porque ya lo hizo y porque el país seguirá ubicado en el mismo lugar que en 1983 y 1998, al menos por el futuro previsible.

Cortoplacismo y falta de acción para mitigación de riesgos

El cortoplacismo de este país es su gran condena. Nos hizo daño hace diez años cuando nos quejábamos del excedente energético y hace noventa cuando armábamos a nuestras tropas de chatarra y clavos, como para que mataran al invasor de tétano; y nos volverá a aplastar si no creamos políticas presupuestadas, publicitadas e integrales que nos prepararen para los inviernos y estiajes que vendrán.

Hoy mismo, los pescadores artesanales, presas del narco y del chulco, sufren. Los industriales, parte elemental de la economía, también. ¿Hay plata disponible para darles créditos y ayudas, o ya se fue todo a la campaña?

Y, ¿qué se ha hecho para mitigar los efectos de la tala del mangle, del crecimiento urbano y de la sedimentación de los ríos? ¿Se ha pensado en albergues, planes de reparación rápida de puentes y vías, o solo se ha trabajado en los muros de contención? Finalmente, ¿qué hay de las enfermedades invernales?

La lista para el Niño es larga.

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