De la pepa al mineral: el giro silencioso de las exportaciones
El auge de la minería y la caída del cacao reflejan un cambio en la economía ecuatoriana, que enfrenta el reto de diversificar su matriz productiva.

La minería gana protagonismo en Ecuador mientras el cacao pierde peso en las exportaciones.
Los recientes datos del Banco Central sobre las exportaciones ecuatorianas al mes de mayo de 2026 revelan un cambio de era en la matriz productiva del país. Dos actores transitan por sendas opuestas: el cacao, símbolo histórico de nuestra identidad exportadora, pierde protagonismo, mientras la minería emerge como nuevo motor silencioso de crecimiento.
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Caída del cacao y auge minero redefinen la matriz exportadora
Hace apenas un año, el cacao superaba a la minería en valor exportado. Hoy, la historia se invierte: de USD 1.988 millones en los primeros cinco meses de 2025, las exportaciones de cacao se redujeron a USD 820 millones en 2026, una caída del 59 %. El precio internacional se desplomó más del 50 % y el volumen exportable retrocedió 14 %. Para los gremios cacaoteros, la bonanza extraordinaria que acompañó al producto en años previos se evaporó demasiado pronto.
Si ampliamos la mirada, desde 2023 el cacao pasó de USD 369 millones a USD 820 millones en igual período de cinco meses, lo que representa un crecimiento anual promedio del 31 %. No es un mal desempeño en términos históricos, pero la narrativa cambió: dejó de ser protagonista y cedió la posta a la minería. La ‘pepa de oro’ perdió brillo.
La minería, en cambio, se consolidó como tercer pilar exportador. En los primeros cinco meses de 2026 alcanzó USD 2.200 millones, frente a los USD 1.500 millones del año anterior, un salto del 48 %. El principal producto es el concentrado de plomo y cobre, con USD 971 millones, seguido por el oro con USD 535 millones y otros minerales que suman USD 713 millones. En conjunto, representan el 99,9 % de las exportaciones mineras.
El dinamismo es notable: en un año, el oro creció 33 %, otros minerales 50 % y el concentrado de plomo y cobre 55 %. Si se observa desde 2023, el crecimiento anual promedio es del 19 %, el doble del ritmo de todas las exportaciones, el triple del banano y más del doble del camarón. A este ritmo, la minería podría superar al camarón como principal producto no petrolero en apenas seis años, quizá menos cuando nuevos proyectos entren en operación.
El reto: pasar del extractivismo a la diversificación
El contraste entre cacao y minería refleja un dilema estructural. Ecuador sigue dependiendo de productos primarios, con escaso valor agregado. Petróleo, camarón y banano concentran casi el 60 % de las exportaciones totales. Los sectores industriales y elaborados retroceden, excepto elaborados de banano, con un tamaño que no alcanza a mover la aguja.
La minería ofrece liquidez y dinamismo pero también plantea riesgos: dependencia de precios internacionales, tensiones ambientales y sociales, y la tentación de repetir el ciclo extractivista sin transformación productiva. La pregunta es si el país aprovechará esta bonanza para diversificar, invertir en innovación y generar encadenamientos productivos, o se limitará a exportar naturaleza.
El país celebra cifras récord sin recordar que el mundo da vueltas. El cacao pierde ritmo, la minería florece. Exportamos más, pero seguimos siendo los mismos: proveedores de materias primas. La verdadera tarea es transformar la bonanza en desarrollo sostenible, permitiendo financiar infraestructura y diversificación, antes que la ‘pepa de oro’ y la minería repitan el mismo destino: brillar un tiempo sin impactar.