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Diario Expreso Ecuador

Osvaldo Hurtado y la palabra dictador

Osvaldo Hurtado, expresidente de la República, ha reabierto el debate sobre autoritarismo, democracia y libertad de expresión en Ecuador

El expresidente Osvaldo Hurtado dio esta semana una entrevista a un canal de televisión abierta en la que fue muy crítico con el Gobierno.

El expresidente Osvaldo Hurtado dio esta semana una entrevista a un canal de televisión abierta en la que fue muy crítico con el Gobierno.Archivo Expreso

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La dictadura es un concepto que no debería ser esgrimido en vano. Como una forma de autoritarismo consolidado, esta conlleva la disolución de la separación de poderes, el quiebre absoluto del Estado de derecho y el sometimiento de la opinión pública a un régimen de censura. Nadie puede llamar a un verdadero dictador por su nombre y salir ileso.

El ejercicio del poder de esa manera, anulando la autonomía de la gran mayoría de personas, es en sí mismo tan violento que sin derramar una gota de sangre ya legitima la rebelión y el uso de la fuerza para derrocar al dictador. Por eso, nadie debería usar la palabra dictadura como una acusación sin estar dispuesto a tomar un rifle y refundirse en el monte.

Ejerciendo la libertad de expresión

Aunque las palabras como dictadura pueden ser tan terribles y poderosas cuando son usadas con intenciones claras, y tan conducentes a la confusión cuando se las lanza al aire sin empacho, estos días hemos visto algo aún más significativo: la voluntad de atreverse a pronunciarlas a pesar del miedo. Eso es lo que hizo el expresidente Osvaldo Hurtado esta misma semana en una entrevista para Teleamazonas, provocando el asombro de medio país y, como era de esperarse, la indignación del oficialismo.

Podemos estar en desacuerdo con Hurtado, o incluso resentir al joven que asumió el control de un gobierno en crisis luego de la trágica muerte de Jaime Roldós o al viejo estadista que tanto influenció la fracasada gestión de Guillermo Lasso, pero no podemos desconocer la entereza que requiere enfrentarse a un presidente que, sin ser un dictador, es en todas las letras un gamonal sudamericano y un autodenominado “pésimo enemigo”.

Al finalizar la entrevista, después de contemplar lo que le podía pasar por atreverse a criticar al Gobierno, Hurtado concluyó diciendo “yo a mi edad no me voy a volver un cobarde”. Podemos pensar que esa fue realmente su crítica más dura e importante, y que nos la dirigió a millones de nosotros.

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