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Diario Expreso Ecuador

El mejor alcalde

En noviembre Guayaquil definirá su futuro, seguridad y progreso por cuatro años, por eso debe elegir un alcalde que lidere con transparencia y visión de futuro

La ciudadanía espera que el próximo alcalde, en tanto máxima autoridad del Municipio de Guayaquil, sepa desempeñar su cargo con responsabilidad, ética y compromiso.

La ciudadanía espera que el próximo alcalde, en tanto máxima autoridad del Municipio de Guayaquil, sepa desempeñar su cargo con responsabilidad, ética y compromiso.Archivo Expreso

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El Diccionario de la Lengua Española del año 1726 definía que un alcalde era “la persona constituida en la Dignidad de Juez, para administrar justicia en el Pueblo en el que tiene la jurisdicción”. Esta definición provenía del origen árabe de la palabra, ‘al cadí’, o sea ‘el juez’, que refería a la función que esa autoridad ocupaba en una jurisdicción determinada. En la actualidad, el Diccionario de la RAE indica que un alcalde es una “autoridad municipal que preside un ayuntamiento y que ejecuta los acuerdos de esta corporación, sin perjuicio de sus potestades propias, y es además delegado del Gobierno en el orden administrativo”, lo que precisa sus competencias y funciones restringidas a un entorno municipal.

Condiciones indispensables para el próximo alcalde

Lope de Vega, en su comedia El mejor alcalde, el rey (escrita entre 1620 y 1623), sostenía que el rey es la máxima autoridad de justicia, porque representaba el poder supremo como único capaz de restaurar el orden y castigar los abusos de la nobleza corrupta. Hoy se espera que un alcalde, en tanto máxima autoridad de un municipio, sepa desempeñar su cargo con responsabilidad, ética y compromiso; que actúe con honestidad y transparencia en la administración de los recursos públicos, garantizando que estos se utilicen en beneficio de la comunidad y en el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes; que tenga vocación de servicio y una visión orientada al bienestar colectivo; que visualice la ciudad en el tiempo y defina qué hacer para conseguirlo; que posea capacidad de liderazgo para dirigir proyectos, coordinar equipos de trabajo y tomar decisiones fundamentadas que impulsen el desarrollo del municipio; que mantenga un diálogo permanente con la ciudadanía, que escuche sus necesidades y promueva la participación de todos los sectores; que fomente el progreso económico, fortalezca la seguridad, mejore los servicios públicos y proteja el medio ambiente y el patrimonio cultural de la ciudad.

Desde el año 1947 se eligen alcaldes en Guayaquil. En pocos meses tendremos otra elección de autoridad municipal que regirá el futuro de la ciudad y sus habitantes para los siguientes cuatro años.

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