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Diario Expreso Ecuador

Por favor, Colombia

Si De la Espriella fracasa, la democracia colombiana podrá corregir sus errores, pero si Cepeda toma el poder el daño sería grave y prologado como el del SSXXI

Abelardo de la Espriella, ganador de la primera vuelta en las presidenciales colombianas, genera dudas, pero Iván Cepeda da certezas: es comunista militante, ideológicamente afín a grupos terroristas.

Abelardo de la Espriella, ganador de la primera vuelta en las presidenciales colombianas, genera dudas, pero Iván Cepeda da certezas: es comunista militante, ideológicamente afín a grupos terroristas.Archivo Expreso

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Abelardo de la Espriella, ganador de la primera vuelta en las presidenciales colombianas, genera dudas legítimas: confrontativo, poco complaciente con sus adversarios y, como abogado, nunca le ha hecho ascos a aceptar cualquier tipo de cliente, incluido el despreciable Álex Saab. Creció sostenidamente en un proceso electoral que consumió a los candidatos con un mayor perfil de estadista y que evidenció una ruptura completa de la ciudadanía con el sistema. El Tigre ha logrado capitalizar a su favor la polarización fomentada por Petro, colocándose en la vereda de los que defienden el orden, la seguridad y la libertad.

Colombia debe elegir entre las dudas y la certeza

Pero mientras Abelardo genera dudas, la trayectoria de Iván Cepeda sólo da certezas de lo que su gobierno traerá. Comunista militante e ideológicamente afín a grupos terroristas (su nombre aparece en los archivos del computador del exlíder de las FARC, Raúl Reyes), es un firme creyente de esas ideas que una y otra vez han destruido democracias: concentración absoluta del poder y eliminación de contrapesos, pensamiento único, control estatal de la economía, mano suave con delincuentes y tolerancia a la existencia de grupos armados, siempre que bañen las balas con consignas marxistas.

Cepeda es una versión aún más peligrosa que Petro, porque a este último las instituciones colombianas lograron resistirle, más que por solidez de estas, por incompetencia de aquel. Petro, entre sus vicios, vagancia y distorsiones de ego, fue incapaz de concretar el plan trazado. Una y otra vez trató de aplastar todo lo que le era incómodo; arremetió contra medios, empresarios y activistas sociales que no se le doblegaban; corrompió la función pública, llenándola de amigos, familiares y amantes, ladrones pero leales; y subastó la paz de amplias regiones a narcos locales e internacionales. Cepeda no va a fallar en su intención de implementar la enésima variación de comunismo latinoamericano.

Colombia no tiene más que una salida. Aun si Abelardo fracasa, la democracia podrá corregir sus errores. Si Cepeda se instala en el poder , el daño será tan profundo y prolongado como el causado por el Socialismo del Siglo XXI en buena parte de la región.

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