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Diario Expreso Ecuador

Elecciones presidenciales

Las claves de la alianza entre Uribe y De la Espriella

El colapso electoral del uribismo sepultó viejas disputas y activó un pacto de supervivencia política urgido por el pragmatismo

La candidata presidencial Paloma Valencia (c), acompañada del exmandatario Álvaro Uribe (i), habla a la prensa este domingo en Rionegro (Colombia).

La candidata presidencial Paloma Valencia (c), acompañada del exmandatario Álvaro Uribe (i), habla a la prensa este domingo en Rionegro (Colombia).EFE

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Lo que se debe saber

  • Uribe respalda a De la Espriella en Colombia para unir la derecha y frenar a la izquierda el 21 de junio.
  • De la Espriella ganó la primera vuelta el 31 de mayo con 44% de votos, desplazando al uribismo.
  • El Centro Democrático se une a De la Espriella en Bogotá para evitar que Cepeda gane el balotaje.

La primera vuelta presidencial de Colombia no solo redefinió el mapa político del país, sino que también produjo un reacomodo de fuerzas en la derecha. 

Tras la derrota de la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, el expresidente Álvaro Uribe decidió respaldar al abogado Abelardo de la Espriella, vencedor de la jornada electoral y favorito para disputar la Presidencia frente al izquierdista Iván Cepeda.

La decisión representa un giro significativo. Durante buena parte de la campaña, el uribismo y De la Espriella compitieron por el mismo electorado conservador, protagonizando diferencias públicas y disputas por el liderazgo de la oposición al Gobierno de Gustavo Petro. 

Sin embargo, los resultados del 31 de mayo de 2026 terminaron imponiendo una lógica de unidad.

La primera clave de esta alianza es la coincidencia ideológica. Tanto Uribe como De la Espriella han construido sus discursos alrededor de la seguridad, la defensa de la inversión privada y una fuerte oposición a los gobiernos de izquierda en América Latina.

Ambos han cuestionado las políticas impulsadas por Petro y han advertido sobre el riesgo de que Colombia siga modelos políticos cercanos al chavismo venezolano.

El fin de una era en la derecha

La segunda clave es electoral. De la Espriella obtuvo más de 10 millones de votos en la primera vuelta, equivalentes a cerca del 44 % del total, mientras que Cepeda alcanzó alrededor del 41 %. 

En contraste, Paloma Valencia quedó relegada al tercer lugar con menos del 7 % de los sufragios. El resultado confirmó que el liderazgo de la derecha ya no está exclusivamente en manos del uribismo y obligó al Centro Democrático a adaptarse a la nueva realidad política.

El tercer elemento es el pragmatismo. Apenas conocidos los resultados, Uribe pidió públicamente a los militantes y dirigentes del Centro Democrático cerrar filas en torno a De la Espriella

El desplome que obligó al pacto

El veredicto de las urnas desnudó el desgaste definitivo de una marca histórica. Paloma Valencia quedó relegada al tercer lugar con apenas el 6,92% de los votos , una cifra raquítica. Álvaro Uribe reaccionó de inmediato en redes sociales. El exmandatario consideró la derrota y ordenó a sus bases cerrar filas incondicionalmente en torno al candidato independiente más votado.
​Abelardo de la Espriella capitalizó el descontento social. El polémico abogado penalista sumó 10,3 millones de sufragios (43,7 %) , superando el techo electoral de la centroderecha tradicional. El liderazgo mutó hacia la mano dura y posturas antisistema. El discurso del candidato conecta con un electorado radicalizado que exige combatir la criminalidad sin concesiones institucionales.

El partido convocó a su bancada parlamentaria para incorporarse a la campaña de segunda vuelta, en un intento por consolidar el voto conservador y evitar que la fragmentación beneficie a la izquierda.

La alianza también refleja una transferencia de liderazgo dentro del sector. Durante más de dos décadas, Uribe fue la principal referencia de la derecha colombiana

Sin embargo, la votación de De la Espriella evidenció el surgimiento de una nueva figura capaz de movilizar a un amplio electorado con un discurso antisistema, nacionalista y de mano dura frente a la inseguridad. Diversos analistas consideran que la elección de 2026 marca el inicio de una nueva etapa para ese sector político.

La irrupción del discurso radical

Otro factor clave es la construcción de una coalición más amplia. Al respaldo del Centro Democrático se han sumado otros sectores conservadores y dirigentes de centroderecha que buscan impedir una victoria de Cepeda. 

La estrategia apunta a reunir en torno a De la Espriella a la mayoría de votantes que respaldaron candidaturas de derecha en la primera vuelta.

De cara al balotaje del 21 de junio, la incógnita será si la maquinaria política del uribismo logra trasladar efectivamente sus votos al candidato independiente. 

Lo cierto es que la alianza entre Uribe y De la Espriella ya se convirtió en uno de los movimientos más relevantes de la campaña y en una muestra de cómo la derecha colombiana intenta reorganizarse frente a una elección que promete mantener la polarización política del país.

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