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Diario Expreso Ecuador

Estorbo público

La burocracia y los excesivos trámites en Ecuador no solo frustran al ciudadano, sino que al dificultar y trabar toda iniciativa fomentan la informalidad

En nuestra burocracia, la creación de requisitos y condiciones no previstos en la ley, a veces parece más una expresión de crear dificultades para luego vender soluciones.

En nuestra burocracia, la creación de requisitos y condiciones no previstos en la ley, a veces parece más una expresión de crear dificultades para luego vender soluciones.Canva

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Que la función pública constituye un servicio a la comunidad proclama, cándidamente, nuestra Constitución. Al ciudadano eso le parecerá un sarcasmo, y más si lee que ese servicio debe ser eficaz, eficiente, transparente, de calidad y, entre tantas otras maravillas, hacer efectivos sus derechos fundamentales. Por supuesto que así debe ser, sin perjuicio de que, como en toda actuación humana, se cometen errores y desatinos, pero que, por eso mismo, existe el deber de corregir, sea por el mismo funcionario o por el superior. Ahora, si a eso se suma el mal hábito, lamentablemente cada vez más extendido, no solo de no servir sino de estorbar, la cosa va mal. 

La ineficiencia de los entes estatales fomenta la ilegalidad

A veces no se entiende que alguien se esmere tanto en ser funcionario si, asumido el cargo, le molesta servir: el ciudadano es una molestia y sus peticiones le desagradan. Y eso se ve en muchas facetas de la administración: va a realizar algún trámite y resulta que hasta pagar la tasa o tarifa impuesta es un problema. Que no está registrado y que debe acercarse personalmente a hacer una gestión ante un funcionario de ventanilla que, ojalá, sea de aquellos conscientes de su responsabilidad. Que la plataforma no está habilitada, que no le pueden sacar la “impronta” porque es difícil, que le lleve papel, porque no hay insumos, y luego un sinnúmero de copias que dónde mismo terminarán parando (ojalá que, al menos, en el año viejo).

Creamos mil y un instituciones, cada una con sus competencias las que, al ser tantas, muchas veces se cruzan. Y en varias de ellas, la creación de requisitos y condiciones no previstos en la ley es pan del día. A veces parece más una expresión de crear dificultades para que luego, convenientemente, se vendan soluciones. La reacción del ciudadano es, entonces, ponerse al margen de la legalidad, porque ser regular sale demasiado costoso, con todas las consecuencias perniciosas que ello acarrea. Contratar en negro, operar sin registro de contribuyentes, no matricular el carro, no entregar facturas y un muy extenso etcétera. Que los buenos se impongan, por el buen futuro de nuestro país y su desarrollo. Que el ciudadano sirva y que el servidor sea un ciudadano, en toda la profunda extensión de la palabra.

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