El show del toque... y los apagones
Fin del toque de queda en Ecuador, sí, alivio; fin de los problemas eléctricos y de la corrupción: eso todavía es ciencia ficción

Se acabó el toque de queda que regía en Ecuador, pero continúan la crisis eléctrica y la corrupción, entre otros problemas graves.
¡Aleluya! Se acabó el toque de queda. Los que suspiramos aliviados, con la esperanza de que nunca más nos impongan restricciones a nuestra libertad nocturna, respiramos profundo… aunque solo un poquito. Porque que la noche vuelva a ser nuestra no significa, ni por asomo, que las estructuras criminales, el narcotráfico o la delincuencia común hayan desaparecido. Pero bueno, celebremos, que es algo.
Mientras tanto, otra preocupación gigante sigue acechando: la energía eléctrica. Desde enero hasta abril, el presidente Daniel Noboa y la ministra Inés Manzano nos aseguraron, con la confianza de quien promete que nunca más se romperá un huevo, que no habrá apagones. Claro, palabras que se las puede llevar el viento. Recordemos que promesas de años anteriores acabaron en fiasco: la millonaria compra de equipos a Progen resultó ser -sorpresa- de equipos usados. 104 millones de dólares volaron por la ventana.
Ecuador
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Gabriela Alejandra Echeverria Vásquez
El fantasma de los apagones y la lista de temas pendientes
Ahora, según el Gobierno, se han invertido cerca de 300 millones de dólares en mantenimientos de proyectos de transmisión, algunos todavía en ejecución. Y uno, ingenuo, podría pensar que esto alejará el fantasma de los apagones. Pero no, mejor encendamos una vela a San Pedro y recemos, porque garantías reales… cero.
Por si fuera poco, Celec y Sinohydro firmaron el acta de recepción definitiva de Coca Codo Sinclaire. Pero tranquilidad, sobre las fisuras que prometieron reparar, tal vez lo hagan… algún día. La hidroeléctrica, con sus 1.500 megavatios instalados, aún no puede generar a plena potencia y todavía queda el río Napo, y si habrá lluvias, porque no tiene embalse.
En Ecuador la realidad es tozuda: lo anunciado no siempre se cumple, y lo contratado, no siempre llega a ejecutarse. Progen, Refinería del Pacífico, Quinto Puente… la lista de promesas rotas es más larga que un discurso de campaña. Y si hablamos de corrupción, Celec nos ha dado un máster con el caso Apagón. ¿Alguien confía en que los niveles inferiores de la empresa sean distintos? Mejor no preguntarlo.
En resumen: fin del toque de queda, sí, alivio, sí; fin de los problemas eléctricos y de corrupción… Bueno, digamos que eso todavía es ciencia ficción.