A propósito del SUCRE
Por el tratado SUCRE, empresas de papel se beneficiaron de atracos cambiarios por exportaciones ficticias y al parecer, un líder de la banda se ha reactivado

El Ecuador hace bien en retirarse del tratado SUCRE, sistema que viabilizó millonarios atracos cambiarios por exportaciones ficticias desde Ecuador a Venezuela.
Hace bien el Ecuador en retirarse del tratado SUCRE. Hace muchos años escribí aquí, a propósito de ciertas empresas de papel beneficiarias de millonarios atracos cambiarios por exportaciones ficticias desde Ecuador a Venezuela, que por ese delito debían responder no solo quienes se hubiesen beneficiado, sino también quienes directa o indirectamente lo hubiesen organizado. Con esto último me refería a una banda bien criolla que a cambio de importantes remuneraciones había armado el tinglado localmente, incluida la apertura de cuentas bancarias truchas para las susodichas empresas de papel, con las que unos avispados -liderados por el colombiano Alex Saab- esquilmaron a Venezuela.
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Sin embargo, por posterior investigación periodística que sobre ese asunto resultó publicada, agregué en otro artículo que tal vez había estado equivocado y que nunca en verdad habría existido esa banda (autoapodada “Ocean’s eleven”, pretendiendo acomplejadamente que a sus miembros se los compare con el glamuroso grupo de asaltantes de casinos de la famosa película), pues en los procesos penales que según el citado reportaje habían sido iniciados solo se había involucrado a unos venezolanos de medio pelo -supuestos únicos beneficiarios de los dineros mal habidos del cuento- y a unos pobres ciudadanos cuya identidad había sido usurpada, pero nada de nada de los “Ocean’s eleven”; y agregaba que, como debía de buena fe suponer que las investigaciones de la Fiscalía de la época debieron haber sido meticulosamente manejadas para encontrar a todos los responsables, la verdad (al menos procesal) contradecía lo que yo había sostenido como opinión.
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Y finalizaba, vistas así las cosas, que la susodicha banda habría tenido que ser en verdad fantasma, haciendo ‘mea culpa’ del error; pero agregaba, como salvedad, que los despistados tal vez pudiesen haber sido los investigadores, mareados con el ‘humo’ echado para que no miren en la dirección correcta. Digo todo esto porque al parecer, por hechos recientes, un líder de la banda se ha reactivado. Merodea ahora en la plaza judicial.