Exceso de información, falta de conocimiento
El efecto Dunning-Kruger explica por qué quienes menos saben suelen mostrarse más seguros, mientras que el verdadero conocimiento exige duda y humildad

La seguridad no siempre es sinónimo de conocimiento: la confianza excesiva puede ocultar la falta de comprensión.
“Solo sé que nada sé” son las famosas palabras de Sócrates hace más de 2.400 años. Este fenómeno sigue siendo relevante hasta hoy.
Las personas que menos conocen de un tema son las que más seguras se sienten de lo que dicen. Funciona casi como un punto ciego: mientras menos sabes, menos te preocupas de todo lo que te falta por conocer para poder dominar ese tema. En cambio, los expertos se dan cuenta de la infinidad de conocimiento que les falta para hacer sentido de lo que van descubriendo.
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La ilusión de saberlo todo
El famoso Santiago Bilinkis dijo que “los que no saben nada están seguros de todo”, otro fenómeno asociado a la ignorancia. Los que ignoran que no saben, o que no comprenden a profundidad, con frecuencia comunican con una actitud de absoluta seguridad. A este fenómeno se lo llama efecto Dunning-Kruger, y describe cómo los más ignorantes suelen ser los más convincentes, algo especialmente peligroso cuando ocurre en la política.
Para poder diagnosticar a estos impostores hay algunas señales a las que puedes estar atento. La primera es qué tan cómoda se siente la persona al responder “no sé”. Alguien confiado de su conocimiento no tiene vergüenza de admitir que hay muchas cosas que ignora.
Otra señal es la calidad de los ejemplos: una persona experta tiene casos claros y específicos para explicar un tema, mientras que el impostor recurre siempre a los mismos tres ejemplos famosos.
Una tercera pista está en las fuentes: un conocedor se apoya en otros para reforzar lo que sabe, un impostor se presenta como fuente única.
Un mundo lleno de certezas vacías
En un mundo inundado de información pero carente de conocimiento, los pseudoexpertos en todos los temas abundan. Debemos tener el criterio para cuestionar, la curiosidad para aprender, y la humildad para reconocer que mientras más te entierras en un tema, más descubres tu verdadera ignorancia en él.