panorama económico
La tormenta financiera global y la tarea urgente para Ecuador
El encarecimiento del dinero a escala global amenaza con elevar el costo de financiamiento para Ecuador. Acelerar el acceso a recursos es clave

La deuda global empuja las tasas a máximos de dos décadas, con un efecto para Ecuador.
Lo que ocurre en los pasillos de la Reserva Federal de los Estados Unidos (la Fed) puede parecer lejano para el ciudadano común en Guayaquil o Quito. Sin embargo, en una economía dolarizada como la ecuatoriana, las decisiones sobre las tasas de interés en Washington tienen un impacto en la capacidad del sector privado, y especialmente público, para cubrir sus necesidades de financiamiento. Hoy, el panorama global nos envía una señal de alerta clara: el dinero barato se ha terminado y las tasas de interés globales están subiendo. El gobierno ecuatoriano, a pesar de la importante reducción en el riesgo país que hemos visto en los últimos 18 meses, no puede sentarse a esperar.
Kevin Warsh y la nueva incertidumbre que inquieta a los mercados
Para entender la tormenta que se avecina, debemos mirar al nuevo timonel de la FED, Kevin Warsh. A diferencia de sus predecesores, que explicaban detalladamente cada uno de sus movimientos, Warsh ha optado por un silencio casi total, generando confusión y nerviosismo en los mercados financieros. Esta falta de comunicación clara está provocando mayor volatilidad en el mercado de bonos y una exigencia de los inversionistas por tasas de interés mucho más altas.
Pero el problema va mucho más allá de la pobre habilidad comunicativa de Warsh. La raíz de la crisis actual es que la política fiscal de las grandes potencias, especialmente la de Estados Unidos, está fuera de control. Hoy, los mercados temen seriamente cómo se pagará el inmenso volumen de deuda pública acumulada en diferentes latitudes.
Aunque la inflación en EE. UU. ha mostrado señales más moderadas recientemente y se encuentra en 3.4% (aún por encima del nivel implícito del 2%), el rendimiento de los bonos del Tesoro americano a 10 años ha alcanzado su nivel más alto en 20 años. Esto demuestra que el costo de endeudarse a largo plazo ya no depende únicamente de lo que decida la Fed en su próxima reunión, sino del pánico generalizado ante una deuda global insostenible.
Se preguntarán entonces, ¿qué implica esto para nuestro país? Ecuador es una economía que necesita financiamiento constante y tendrá que salir a buscar recursos en los mercados internacionales en el corto y mediano plazo. Si el rendimiento del bono estadounidense —que sirve como la tasa base para todo el mercado de bonos— se mantiene en máximos históricos debido al descontrol de la deuda en los países ricos, la tasa de interés que los inversionistas le exigirán a Ecuador (que además incluye el “riesgo país”) será cada vez más elevada. Cada punto porcentual que suba la tasa global representa millones de dólares adicionales que el Estado ecuatoriano tendrá que destinar al pago de intereses en lugar de inversión social.
Prefinanciar 2027, la estrategia que gana fuerza ante la volatilidad
Frente a un escenario de tasas al alza, la inacción es el peor enemigo. Si sabemos con certeza que el costo del dinero seguirá subiendo a medida que se consolide esta era de volatilidad, postergar el regreso a los mercados de deuda sería una negligencia financiera. La recomendación estratégica es clara: el gobierno nacional debe ser proactivo y comenzar a pre-financiar de manera urgente una parte significativa de sus necesidades presupuestarias y de amortización del 2027. Esto sin mencionar los riesgos por el estiaje y el fenómeno de El Niño que, de materializarse en los próximos meses, ahuyentará a los inversionistas y subirá aún más los costos de financiamiento.