Editorial | ¿Democracia o autocracia?
El intento de eliminar a Unidad Popular y Construye se da en unas circunstancias tan opacas que suena a represalia
Nadie se opone a la depuración de organizaciones políticas en bajo el marco legal. Son 231 organizaciones políticas registradas ante el CNE hasta el 9 de marzo pasado, una cifra tan absurda en un país tan pequeño y con una apatía tan enorme hacia la política. Cosa diferente es la eliminación de algún movimiento político bajo condiciones dudosas y por intereses ocultos, que solo se puede pensar que es para beneficiar a alguna organización política en particular.
El intento de eliminar a Unidad Popular y Construye se da en unas circunstancias tan opacas que suena a represalia y hasta advertencia para las aún con vida, por si se atreven a hacerle sombra a alguna que pretende perennizarse en el poder. Y la suspensión de la Revolución Ciudadana fue la antesala de lo que parece ser una estrategia a menos de un año de las elecciones seccionales.
Es verdad que la democracia no se mide por la cantidad de partidos y movimientos políticos. Si fuera así, Ecuador sería una de las democracias más vibrantes del continente y, seguramente, del mundo. Pero la democracia sí se mide por la pluralidad de voces, por la participación política de altura, por la tolerancia al pensamiento contrario, por la calidad de sus partidos políticos y de su Función Electoral. En eso, Ecuador, pierde el año.