Cruzada por el empleo y el largo plazo
La tenemos en el combate a la violencia y la herramienta es clara: mantener el empleo adulto y expandir el empleo a jóvenes

Referencial. Empleo en Ecuador.
Algunos indicadores económicos siguen mostrando resistencia a mejorar. La semana pasada comentamos sobre el crecimiento económico, que esperábamos al menos en la meta del BCE de 2,5 %. Hoy, sin embargo, el panorama apunta más a un optimista 2 %, siempre que logremos repetir lo alcanzado en el primer semestre. Los segundos semestres, salvo en años de rebote, rara vez superan al primero.
En empleo, el INEC nos deja a la espera. Su última cifra es de mayo de 2026 y aún no sabemos si junio permitirá proyectar un cierre de año con más personas empleadas que en diciembre de 2013. Lo que sí es claro: hoy somos dos millones más en la población económicamente activa que hace trece años.
En el frente petrolero, los precios elevados no se reflejan en producción. En cambio, la importación de derivados vive un auge, recordándonos que nuestra capacidad de refinación está lejos de ser óptima. La balanza petrolera, débil, no logra aportar dólares al comercio exterior, mientras las exportaciones de camarón y minería mantienen números positivos, compensando la caída del cacao en un contexto de recuperación de importaciones de consumo.
Inversión, IESS y energía: reformas pendientes
En temas fiscales, un reciente buen amigo comentaba que ya era hora de ir pensando en trabajar en el denominador y no solo en el numerador para tratar de achicar el déficit (numerador) con relación al PIB (denominador). Esa idea difícilmente encontrará oposición entre colegas que siguen el comportamiento de la economía. Lo curioso fue escucharlo de alguien cuyo trabajo es monitorear cómo va avanzando el recorte del gasto en el sector público. En todo caso, es claro el agotamiento del modo ajuste que llevamos desde la pandemia y demanda tomar medidas que permitan ver un largo plazo con mayor claridad.
En el inventario de soluciones por implementar se pueden listar varias, entre ellas, mejorar el ambiente para recibir inversión extranjera, tomar medidas en la dirección de hacer sostenible el futuro del IESS, aumentar la producción petrolera al tiempo de poner en adecuado funcionamiento aunque sea una de las tres refinerías que creemos tener. Por la época que viene, entre estiaje y El Niño, hay que enfocarse en mejorar la oferta de energía y mentalizarnos a ya no escudarnos en el estancamiento de la última década para quitar presión en la demanda.
En el sector privado seguramente hay muchas más, dependiendo del tipo de actividad que desarrollen. Sabemos una que afecta a todos y es la inseguridad, que se la puede amortiguar con la creación de fuentes de empleo, para lo cual debe ubicarse en agenda la reforma al caduco código laboral que en menos de 12 años será centenario.
Muchos de los cambios requieren unidad alrededor de una gran causa nacional. La tenemos en el combate a la violencia y la herramienta es clara: mantener el empleo adulto y expandir el empleo joven. Ambos temas requieren reformas profundas que eviten que nos desechen a los mayores para eludir la carga que la jubilación patronal implica y demos cabida a la enorme fuerza laboral joven que crece día a día.
La tarea está planteada. La cruzada por el empleo y el largo plazo no soporta más espera. El empleo es la llave de la paz social y del crecimiento, y no admite dilaciones.